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Opinión

Hugo Prieto

La destrucción en Venezuela ha sido de tal magnitud que lo que hagamos para recuperar los niveles de bienestar que alguna vez tuvimos nos va a costar Dios y su ayuda. Los eslabones de las cadenas de producción de muchos productos, sencillamente, están rotos. Sin embargo, la visibilidad de que hay una recuperación en marcha gana voluntades en la opinión pública. ¿Un espejismo? ¿Simple y pura negación? ¿Regalo de reyes? Si abrimos los ojos -si apenas echamos un vistazo- veremos que el tejido industrial es una ruina, mientras el aumento de la producción petrolera es cortesía de los ayatolas iraníes.

Puede ser que los vecinos de su edificio hayan hecho una vaca para perforar un pozo a 120 metros de profundidad y el agua subterránea fluya por las tuberías las 24 horas del día. Asimismo, puede que hayan contratado los servicios de una empresa de telecomunicaciones para que el internet llegue a la computadora y a los teléfonos móviles. Incluso, puede que haya una planta eléctrica y las velas o las linternas sean cosas del pasado. ¿Pero tiene usted una idea de las inversiones que hay que hacer para que, en un lapso de al menos tres años -siempre y cuando las cosas se hagan bien-, Venezuela recupere los servicios públicos que tuvo en el pasado? Nada menos que 30.000 millones de dólares.

Hay nichos, oportunidades de negocios, en los servicios públicos en los que participan empresarios que obtienen beneficios tangibles. Empresas de telecomunicaciones que utilizan la infraestructura de CANTV, que tienen entre 2.000 y 3.000 clientes, empresas que tienen camiones cisternas para llevar el agua hasta el tanque de su edificio. Uno podría pensar que el gobierno de Nicolás Maduro le ha abierto las puertas a la privatización. Pero no es cierto. “Más que una privatización, lo que hay es una ausencia del Estado”, dice José María de Viana*.

¿Cuál sería el factor más relevante para recuperar los servicios públicos en Venezuela?
Más que los activos -maquinarias y bienes de capital- lo más importante de una nación es la gente. Venezuela perdió su mejor talento, entre los 30 y 40 años. Es decir, el de mayor liderazgo productivo. Ellos continúan en crecimiento profesional, continúan conectados al conocimiento y la tecnología. Desafortunadamente, lo que sabemos por la experiencia de otras diásporas es que ellos no van a regresar, porque han construido sus vidas en otros sitios. Pero siempre y cuando se ofrezcan los incentivos adecuados, un contingente de la diáspora podría volver al país. Eso también lo sabemos. Además, se podrían construir canales de comunicación, de intercambio de experiencias, para que los venezolanos que se fueron nos representen en el mundo.

Me gustaría plantear la pregunta de una forma más precisa. ¿A qué obedece el cambio de percepción, digamos, la mejoría que estamos viendo?

Creo que ha habido un cambio de dirección en el Gobierno, lo queramos reconocer o no. La conducción económica del país ha pasado de la asesoría cubana y de factores de la izquierda española (Podemos) a gente que conoce a fondo la experiencia, el proceso, ecuatoriano. Un país que, bajo la gestión de Rafael Correa, entendió la importancia de la liberalización en ciertos sectores de la economía. El Gobierno está aplicando medidas que pudiéramos señalar como razonables y entiende que la economía es una fuerza real que no necesariamente depende de la política y mucho menos de la ideología. Entre esos elementos de liberalización, quizás el más importante es el de la dolarización.

Sin mucho ruido, se liberó el tipo de cambio y el control de precios.

Sí, en productos de primera necesidad e inclusive en los combustibles. Facilitaron la entrada de remesas y las operaciones en dólares -especialmente en el sector comercio-, lo cual brinda una protección contra la inflación muy poderosa. Es decir, hay un proceso de liberación que, en algunos aspectos, se parece a lo que hicieron los ecuatorianos. Y eso introduce algunos nichos que, desde el punto de vista económico, son un buen negocio. Lo que es cierto es que el abastecimiento de alimentos, de medicinas y de otros rubros ha mejorado substancialmente. A precios mucho más elevados, ciertamente, pero también es verdad que la gente que presta servicios o realiza trabajos a destajo o artesanales viene ajustando sus precios. A una empleada del sector público le conviene más planchar en una casa y cobrar 15 dólares.

¿Qué tanto hay de sustentabilidad en el proceso que describe?

Hay que reconocer que este Gobierno es un maestro de la propaganda. Es decir, ¿cómo hacer que, en el momento más oscuro de la economía venezolana, la gente tenga la percepción de que hay un proceso de crecimiento? Las acciones que se han tomado no resuelven el tema de la pobreza, no resuelven el tema de la desigualdad, tampoco del empleo. Ni en mucho los servicios públicos. ¿Por qué? Porque eso significa una inversión muy importante. ¿Qué hicieron? Si viene un señor interesado en prestar servicios de internet, CANTV permite que utilice sus ductos. El Gobierno ha dado licencias a una cantidad de operadores pequeños, con 2.000 o 3.000 clientes en el interior del país, pero eso no es suficiente, entre otras cosas, porque los servicios públicos es un tema colectivo y de grandes dimensiones. Más que una privatización, lo que ha habido es una ausencia del Estado.

Chacao, al igual que Baruta y El Hatillo, es un municipio relativamente limpio, pero Libertador es un basurero a cielo abierto. ¿Qué explicaría este contraste?

En Chacao, Baruta y El Hatillo la mayoría de los usuarios tienen suficiente capacidad de pago para financiar el servicio de aseo urbano, digamos, la recolección de la basura, porque es muy poco lo que se hace en materia de clasificación y separación de desechos. Es decir, en reciclaje. En Libertador el servicio es muy deficiente, porque es un municipio mixto, donde hay un número importante de usuarios que no tienen capacidad de pago. Eso obliga a la intervención del Estado. ¿Qué supone eso? Que yo utilizo recursos provistos por usuarios formales para financiar a los usuarios informales. ¿Para qué? Para que el servicio sea universal y funcione para todo el mundo.

Si ponemos la lupa sobre el mapa de las telecomunicaciones, veremos puntos luminosos a lo largo y ancho de la ciudad. A primera vista, la composición de los usuarios pareciera aleatoria.

Yo no hago nada dejando que fulano y mengano monten una pequeña empresa con 2.000 o 3.000 clientes para que presten servicio de internet o permitiendo que Pedro Pérez meta fibra óptica por el ducto de CANTV. Pero el Estado se está haciendo el loco. Algo similar ocurre con el servicio de agua. Se están perforando pozos en distintos sitios de la ciudad y el Estado, cuya obligación es supervisar esos trabajos, garantizando la calidad del agua que consumimos y la explotación racional de los acuíferos, está mirando para otro lado.

¿Qué daño ecológico se está produciendo?

Aún es muy temprano para saber cuál va a ser el impacto, el daño ecológico, de esa explotación. Hasta los años 50, Caracas se abastecía del agua de El Ávila y de pozos que había en El Paraíso y el noreste de la ciudad. Pero en el año 1977, el sistema Tuy II le suministró a la ciudad 7.000 litros por segundo. ¿Cómo se logró eso? El Estado prohibió el uso de los pozos para que los usuarios de mayor consumo -industrias y grandes empresas, así como usuarios de alto poder adquisitivo- se conectaran al acueducto. De lo contrario, no había forma de financiarlo.

¿La desconcentración industrial (iniciada en el primer gobierno del expresidente Carlos Andrés Pérez) está jugando a favor de la preservación de los acuíferos?

Y también -y esto es lo realmente importante- porque hubo una reconstrucción del acueducto. El expresidente Pérez pensaba que la insurrección política podía comenzar por la escasez de agua. Así no los hizo saber después de que fue a inaugurar unas farmacias populares en Coche. No todos pensaban que ese problema tenía solución, porque la falta de agua en Caracas venía desde la colonia. Recordemos el reportaje que escribió García Márquez en Bohemia. El Tuy 3, que se construyó en el gobierno del expresidente Herrera, tiene la capacidad de traer 20.000 litros a la ciudad. Pero el diablo está en los detalles. No es suficiente que construyas el acueducto. El sistema tiene que funcionar. Si se daña una bomba, la tienes que reemplazar. Lo importante es que nosotros demostramos que este problema se puede resolver, sin que vengan los marcianos o que inviertas enormes cantidades de dinero. En el gobierno del expresidente Caldera se flexibilizaron las tarifas, era un Gobierno que, en términos fiscales, podía ayudar muy poco, pero permitió que a los mayores consumidores se les cobrara más que a los habitantes de La Dolorita o la parte alta de Carapita.

¿Se dividió a la ciudad en estratos, como ocurre en Bogotá?

En Caracas había dos estratos, en Bogotá hay seis. Recordemos que en Caracas hay 12.000 edificios, en números gruesos, 240.000 apartamentos. Si la factura llega a todos los condominios, allí hay un paquete importante de cobros. Aplicamos un baremo, diseñado por economistas, y al mejorar el servicio, el agua dejó de ser un malestar social. Al final de nuestra gestión, el problema del agua era el número 10. De ahí viene lo que yo entiendo es un servicio público. Lo importante es que tú prestes un servicio universal, que le llegue a todo el mundo, con tecnología actualizada y a menor costo.

Producto de la crisis económica y la contracción del ingreso, más de 8 millones de líneas telefónicas móviles se desactivaron. ¿Qué implica esta tendencia?

Yo lo que sé es que tanto CANTV como Movilnet no están cobrando el servicio, aunque recientemente están emitiendo facturas que reflejan un aumento en las tarifas. Lo cierto es que lo que entra a esas empresas, que es el oxígeno de cualquier actividad empresarial, ni siquiera cubre la nómina y los gastos. Movilnet llegó a ser líder del mercado y tenía una participación del 50 por ciento del mercado en líneas móviles, pero la gente migró a otras operadoras por obsolescencia tecnológica y para muestra un botón: el único operador de líneas móviles que no tiene cobertura nacional de cuarta generación es Movilnet.

¿Qué sugiere el deterioro de las plataformas tecnológicas? ¿Qué se podría hacer?

Una sería reconstruir CANTV… pero yo creo que el Gobierno entendió su incapacidad. Para manejar una empresa de esas dimensiones tengo que tener una organización de gerencia competente, que pueda sacar adelante una estructura muy dañada. Que lo haga en un lapso razonable y bajo una administración sometida a controles. No será fácil reconstruir las empresas. En la nómina de Movilnet, por ejemplo, había 2.000 personas y 400 ingenieros. La inmensa mayoría se fue del país. Ningún profesional competente va a regresar a vivir una aventura llena de riesgos.

Visto el panorama, ¿usted cree que Venezuela pueda volver a tener servicios públicos universales y eficientes?

Eso supone una inversión muy importante. En agua, por ejemplo, tenemos que invertir 1.500 millones de dólares en tres años; en energía eléctrica 15.000 millones de dólares y en el caso de las telecomunicaciones, dependiendo de lo que quieras hacer, 10.000 millones de dólares. Venezuela no dispone de esos recursos, nuestro ingreso (per cápita) compite con Haití y Nicaragua. Pero peor que pobre es la desconfianza. La percepción de Venezuela en el mundo es que este es un país en el que hay mucha corrupción, mucho aprovechamiento privado de los fondos públicos. Muchos negocios turbios y poca, por no decir nada, transparencia para el manejo del crédito internacional.
No solamente el juego político está trancado. La crisis va mucho más allá. Es cada vez más compleja y difícil de resolver.
Los aliados del gobierno están haciendo negocios a corto plazo, en actividades muy focalizadas (oro, coltán, petróleo), pero mientras no abras el mercado a los grandes jugadores, tu producción será esa: un millón de barriles diarios.

¿No es una ironía? El país con las principales reservas de petróleo del mundo apenas produce un millón de barriles. Es como si un gigante de 2 metros comprara su ropa en el departamento de niños.

Reconstruir la economía y los servicios del país significa un desafío muy importante, significa reunir mucho talento gerencial y económico, porque tienes que hacer grandes inversiones y hacerlas bien. En materia de comunicaciones, por ejemplo, tienes que resolver el problema de CANTV, porque es el operador más grande con la infraestructura más importante. Si permites que participen otras operadoras, las estaciones tienen que tener energía y aire acondicionado. Gran parte de las averías que hemos tenido en ABA, no dicho por mí, sino por los sindicatos, es que se han dañado los circuitos electrónicos porque los aires acondicionados (que son de precisión) no funcionan.

Queda pendiente la resolución de los grandes problemas que enfrentamos los venezolanos.

Resolver el tema internacional (las sanciones) pasa por resolver el tema político, así como el tema de Derechos Humanos. Supone cosas que el Gobierno no está dispuesto a enfrentar ahora, no sé si dentro de tres meses quiera. Aquí es mucho más fácil traer cualquier cosa de Miami que de Barquisimeto. Lo único que está funcionando es la importación de insumos puerta a puerta. ¿Eso reconstruye el país? No. ¿Eso encadena los eslabones de la producción? No. ¿Resuelve uno de los problemas del país? Sí, en alguna medida, el abastecimiento. Y eso es lo que ha hecho el Gobierno. Hay que reconocer que estos señores tienen una capacidad para mimetizarse que no es despreciable.

Ingeniero civil por la UCAB, expresidente de Hidrocapital y de Movilnet.

Prodavinci

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 10 min


Fernando Mires

Conmoción produjo en los medios de comunicación alemana el hecho de que el Presidente Zelenski de Ucrania no hubiera admitido la participación del presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, en la comitiva visitante formada por Polonia y los tres países bálticos. El hecho de que el presidente alemán hubiese sido “irrespetado” desde Kiev, no fue precisamente –según gran parte de la prensa alemana- una demostración de tacto diplomático. Tampoco las razones aducidas. Steinmeier, afirman los críticos de Zelenski, ya se había disculpado públicamente de su larga participación en el proyecto Gasprom-2 que llevaría a Alemania a una ominosa dependencia estratégica con respecto a la Rusia de Putin.

Nadie puede arrogarse el derecho a repartir culpabilidades por hechos ocurridos en el pasado, aunque estos hubiesen incidido en el presente. Nadie sabe tampoco hacia dónde conducirán los sucesos de hoy. Nadie, en fin, puede ser declarado responsable por lo que no ha previsto. El camino que conduce al infierno está sembrado de buenas intenciones, ha demostrado ser un dicho muy sabio.

Por los motivos expuestos, no parece entonces fuera de órbita pensar en que lo sucedido no fue una consecuencia de la actitud exageradamente condescendiente que mantuvo el presidente Steinmeier durante más de veinte años con la Rusia de Putin, sino de razones más recientes. Una pista nos la dio el mismo Zelenski al señalar que él estaría muy contento de recibir en Kiev al canciller Scholz. Evidentemente, no se trata de una preferencia personal de Zelenski por Scholz. O de una animosidad también personal en contra de Steinmeier. Después de todo, Scholz y Steinmeier pertenecen al mismo partido. Las implicaciones en los negocios del gas entre Rusia y Alemania comprometen no solo al actual presidente, también a una cantidad de funcionarios socialdemócratas y democristianos, comenzado por el propio ex canciller Gerhard Schöeder (hoy afincado en Moscú) y quizás al mismo Olaf Scholz. Podemos pensar así que para Zelenski, más gravitantes que los acontecimientos del pasado, son las actuaciones recientes de la clase política alemana a la que Steinmeier representa. Y entre ellas, la más grave es la de no haber apoyado desde un comienzo y de un modo contundente a la lucha de liberación nacional que libran los patriotas ucranianos en contra del invasor ruso.

Basta decir que en materia de envío de armas a Ucrania, Alemania figura en el quinto lugar, posición muy penosa para un país considerado como la primera potencia de Europa. La ayuda de Alemania, comparada con la de otros países europeos, ha sido tardía, indecisa, y lenta. Eso lo dicen abiertamente los políticos europeos. De ahí que, probablemente, al no aceptar la presencia de Steinmeier y sí la de Scholz, Zelenski intentó hacer una diferencia simbólica que, evidentemente, no entendió la clase política y mucho menos la prensa alemana. Esa diferencia deriva de las distintas funciones que cumplen Steinmeier y Scholz.

Mientras Steinmeier representaría a la autoridad moral del Estado, Scholz, en tanto canciller, representa a la autoridad política. Como es obvio, Zelenski está obligado a mantener relaciones políticas con el gobierno alemán. No así con su representación moral. Traduciendo la simbología de Zelenski a un lenguaje político, podemos decir que el presidente ucraniano intentó hacer una separación entre la Alemania moral y la Alemania política. Hilando más fino, Zelenski habría querido demostrar que, en el caso de Alemania, la moral y la política no caminan tomadas de la mano o, lo que es parecido: que hay una disociación entre moral y política no advertida en los burocratizados círculos de poder alemán.

Esa disociación entre política y moral a la que apunta Zelenski es grave, y lo es tanto para la política como para la moral. Cerrar esa disociación es, en consecuencia, uno de los imperativos categóricos para la realización de una buena política y de una buena moral. Así lo estableció Immanuel Kant en uno de sus más conocidos y célebres dictámenes. “La verdadera política” – escribió el gran filósofo- “no puede dar ningún paso sin pagar tributo a la moral. Y si la política es un arte muy difícil, unir la moral y la política no es ningún arte pues ambas forman un nudo que no se puede desatar en tanto ambas (política y moral) no entren en conflicto”. (Paz Perpetua, 1795)

Si seguimos las palabras de Kant, es evidente que para el presidente de Ucrania existe en Alemania un conflicto entre política y moral, un conflicto negado desde Alemania por una parte de su clase política. El argumento de esa negación es que Alemania ha solidarizado económica y militarmente con Ucrania, aunque no al precio de poner en peligro su economía o el bienestar de sus habitantes. Como dijo en un foro televisivo un representante de gobierno: para seguir ayudando a Ucrania y a otras naciones no podemos arruinar nuestra economía. Desde un punto de vista formal, suena bien. Y sin duda sería una posición correcta si partiéramos de la premisa de que se trata solo de ayudar a un país caído en desgracia frente a un brutal invasor. Sin embargo, esa, como han advertido con vehemencia tres miembros del partido Verde –Anton Hofreiter, Marieluise Beck y Ralf Fücks- es una falsa premisa.

No se trata de que la hecha a Ucrania sea una agresión a un país europeo que no es miembro de la NATO ni de la UE, sino a todo el Occidente político, como no ha tratado de ocultarlo el mismo Putin. En otras palabras, en Ucrania está teniendo lugar en estos momentos una guerra en contra de toda la Europa democrática. Los ucranianos están defendiendo a su país, pero también a todos los acuerdos y leyes nacionales e internacionales que hicieron posible a la Europa de hoy. Como dijo claramente Zelenski en un mensaje dirigido a los gobiernos europeos: “nosotros estamos conteniendo a un enemigo mortal para que ustedes vivan en paz. La ayuda que exigimos no es solo para nosotros, es también para ustedes”.

En fin, estamos hablando de una guerra que no solo compromete a Ucrania, las instituciones y gobiernos europeos, sino a todo el mundo democrático.

No es casualidad que los gobiernos que apoyan a Putin sean todos autocráticos o dictatoriales. La Rusia de Putin es la vanguardia mundial de una contrarrevolución antidemocrática que tiene lugar en diferentes puntos del planeta. Dentro de Rusia, también. No deja de llamar la atención de que mucho mejor que Alemania lo entendió un país tan alejado de Europa como Australia que, sin ser miembro de la NATO, supo lo que estaba en juego y no vaciló en enviar armas a Ucrania.

Ucrania está situada en la primera línea de una batalla internacional, hay que decirlo de una vez. Son generales ucranianos, no alemanes, los que deben determinar cuáles y cuantas son las armas que necesitan para combatir al enemigo invasor. Toda Europa democrática debe ponerse a su disposición e incluso, si es necesario, bajo sus órdenes. Incluso desde el punto de vista de la pura razón económica, la que parece ser dominante en la política alemana, los gobiernos europeos deberían calcular que gastar el máximo posible en la defensa de Ucrania puede ser un buen precio comparado con lo que toda Europa tendría que pagar en caso de que Putin logre hacerse de Ucrania. Putin, que nadie lo dude, apuntará a Moldavia, Rumania, Polonia, Bosnia y Herzegovina, Finlandia, Estonia, Lituania y Letonia.

La disociación entre política y moral sobre la que alertaba Kant, ha sido llevada por Putin hacia sus máximos extremos. Putin ya es la persona más odiada del mundo. Pero eso no le interesa, mientras sea la más temida. Putin ha perdido todas sus batallas políticas. Eso tampoco le interesa: su único objetivo es ganar las batallas militares y de ellas, la más decisivas, tienen lugar en Ucrania.

De nada servirá a Occidente un triunfo moral y político si pierde la guerra militar. La libertad se defiende, y en este momento con armas y en Ucrania. Ese y no otro fue el llamado de atención que quiso estatuir Zelenski: Sacar a Alemania de su abulia burocrática y economicista para hacerla regresar al mundo real que en estos momentos no es el de la paz sino el de la guerra.

Al no aceptar la presencia del presidente alemán en Kiev, Zelenski tuvo sus razones. Alemania debe cerrar de una vez por todas la brecha entre política y moral (o atar el nudo desatado entre política y moral, para usar la expresión de Kant) y romper así con la costra anti-política formada bajo la sombra de Angela Merkel.

Al fin y al cabo, Immanuel Kant era alemán (prusiano). La ciudad en la que nació y vivió toda su vida, Könisberg, fue anexada por el imperio ruso en 1946 y hoy lleva el nombre de Kaliningrado.

14 de abril 2022

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2022/04/fernando-mires-ucrania-politica...

 6 min


​José E. Rodríguez Rojas

El historiador Rafael Arráiz Lucca conduce un programa denominado “Venezolanos” en el cual abordó recientemente la vida y obra de Carlos Andrés Pérez (CAP). A juicio del historiador CAP es un personaje histórico que fue una figura central en la democracia venezolana, cuya evaluación está pendiente. Como personaje histórico fue contradictorio, pero demostró a lo largo de su carrera política un talante democrático que tirios y troyanos le reconocen, reconocimiento que se ha incrementado con el tiempo.

El carácter contradictorio de CAP se reflejó en los dos gobiernos que dirigió, uno de naturaleza estatizadora donde la intervención del Estado llegó a niveles estratosféricos y el otro de naturaleza liberal orientado a desmantelar la intervención del Estado en la economía. Arraiz Lucca se pregunta por cuál de estos gobiernos lo evaluará la historia, por su rol como estatizador o como liberal.

En su segundo gobierno, que se inició a finales de la década de 1980, Carlos Andrés trató de llevar a cabo un viraje en las políticas públicas priorizando la integración con el Pacto Andino, lo cual esbozó en su programa de gobierno y en la campaña electoral. Sin embargo ello implicaría la instrumentación de duras medidas como la eliminación de subsidios que afectarían fuertemente a la población, la mayoría de los cuales creían que en su segundo gobierno se repetirían las políticas estatistas del gobierno previo. El viraje era necesario además, porque el gobierno previo de Lusinchi había dejado las reservas internacionales en niveles insignificantes.

El gobierno de CAP se vio obligado a recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) el cual le ratificó la necesidad de instrumentar el viraje hacia las políticas liberales, el cual se estaba llevando a cabo en otros países de la región como Argentina y México.

Sin embargo, al instrumentar la eliminación del subsidio a la gasolina estalló una revuelta social que se conocería como El Caracazo, reflejo de que la población no estaba preparada para las duras medidas que venían. A las tensiones sociales generadas por las reformas se unió la labor de zapa de un grupo de personalidades, conocidos como Los Notables, que se oponían a las reformas, más por razones personales que ideológicas. El grupo estaba dirigido por el escritor Arturo Usar Pietri. Las tensiones sociales y la labor de Los Notables allanaron el camino para que un grupo de conjurados militares se animaran a llevar a cabo sus planes insurreccionales, los cuales concretaron el 4 de febrero de 1992.

Una vez sofocado el golpe se convocó una reunión del Congreso Nacional, en la mañana del 4 de febrero, a la acudió presuroso el líder socialcristiano Rafael Caldera. En la sesión del congreso Caldera intervino para condenar el golpe de estado y justificar en forma comprensiva las razones para la insurrección de los conjurados militares. De este modo se conectó con el sentimiento mayoritario de la población que condenaba el golpe pero deseaba un cambio. Su candidatura que estaba bien posicionada en las encuestas, subió como la espuma. Algunos dicen que esa mañana ganó las elecciones.

La coyuntura fue aprovechada por un representante de la izquierda radical para solicitar un antejuicio de mérito contra el presidente, ante el Fiscal General Ramón Escobar Salón por el irregular manejo de la partida secreta. La solicitud fue diligentemente tramitada ante la Corte Suprema de Justicia la cual la declaró con lugar.

Eminentes juristas han concluido que ni la solicitud ni la sentencia tenían fundamentos legales y que se cometió un abuso de derecho. Al final se impuso el talante democrático de Carlos Andrés quien entregó el poder a pesar de estar consciente de que se trataba de una maniobra palaciega, sin base legal. La defenestración de CAP generó una crisis en la democracia que abrió las puertas al surgimiento de nuevos actores políticos entre los cuales destacaron los conjurados militares, que con el pasar del tiempo ascendieron al poder.

La personalidad contradictoria de CAP se reflejó también en que a pesar de su experiencia en la develación de golpes militares en la década de 1960, no hizo nada para desmantelar la insurrección de los llamados Comacates, a pesar de que había sido informado de sus actividades. A ello se añade que a pesar de su experiencia y conocimiento en las artes políticas, tampoco hizo mayor cosa para paliar las tensiones generadas por las reformas y el país le ardió por los cuatro costados. Sin embargo lo que el historiador Arráiz Lucca llama contradicciones de CAP no justifican la acción de los que por oportunismo o enemistad personal contribuyeron a su defenestración, hundiendo a la democracia venezolana en una crisis.

Nota: este escrito es una síntesis del programa “Venezolanos” conducido por el historiador Rafael Arráiz Lucca de fecha sábado 9 de abril, del 2022. Transmitido por Unión Radio. Tratamos de ajustarnos a las ideas del historiador a excepción de las últimas líneas.

Profesor UCV

 3 min


Jesús Elorza G.

En casi todo el territorio venezolano hay una costumbre en la que distintas comunidades tienen una amplia participación, el Domingo de Resurrección. Se trata de La Quema de Judas, esta tradición tiene un significado simbólico de justicia popular, pues a través de esta el pueblo expresa sus quejas y descontentos con relación a los acontecimientos políticos y comportamiento de figuras públicas y funcionarios del estado, de igual forma trata de dar finiquito simbólico a la cuaresma para garantizar su resurrección el próximo año. El motivo original es recordar la traición de Judas a Cristo, y simbólicamente alude a la deslealtad del personaje escogido para ser el Judas, a su pueblo, comunidad o hasta el país. Se identifica con Judas no solo a quien traiciona, se lleva la asignación de su significado a cuanta manifestación de maldad pueda pensarse, siendo tan significativa su acción que pocos padres, por no decir que ninguno, le colocarían ese nombre, Judas, a un hijo suyo

La ceremonia comienza cuando es seleccionada la persona que, por sus accione, sea considerada una amenaza para la sociedad y que por lo tanto, merecedora de burlas o escarnios.

Este año, nuevamente fue escogido de manera unánime en todas las parroquias, municipios, gremios, sindicatos y comunidades universitarias del país, Nicolás Maduro, por su autocrático y militarista desempeño como gobernante. Fueron objetos de la burla del pueblo, su incapacidad y la de sus ministros para atender y resolver los problemas. Entre los versos que configuraron los distintos testamentos, resaltan los siguientes:

I

Yo soy Madujudas El Bigotúo

y me vengo a presentar

ante el mundo universitario

que me he propuesto eliminar

II

Si usted no me reconoce

no se vaya a molestar

ya que en el salón de clase

nunca me quise sentar

y por eso la ignorancia

es mi compañera sin igual.

III

Sé que muchos me repudian,

y me quieren suplantar

por ser corto de ideas

y de poco razonar

pero aquí les traigo algo

para a todos aclarar,

y les presento una idea mía

para que las Universidades

no tengan autonomía.

IV

A todos los implicados

en el mundillo universitario

después de analizarlo mucho

los puse a comerse un cable

con salarios y pensiones

para que se mueran de hambre.

V

Para reducir las tensiones

con la comunidad universitaria

me deje de tontería

después de parlar con Cilía

y contarle mis visiones

acabé con los Institutos de Previsiones.

VI

Del Nuevo Poder Obrero

les cuento sin dolor

que, aunque usted lo esperaban

no tengo tabulador

para garantizarles sus sueldos

y una que otra cuestión

teniendo todos sus contratos

metidos en un congelador.

VII

A los profesores universitarios

a quienes me dirijo con honor

con mucha emoción les digo

que las Normas de Homologación

como muchas otras promesas

las mandé pal carajo con toda mi intención.

VIII

En este desgobierno que dirijo

con holgura sin igual

les cuento a mis compañeros

sobre la Seguridad Social,

y como a mí no me conviene

que la vayan a utilizar

el conocido HCM

se los voy a eliminar.

IX

Y llegando a mi final

con el Petro soberano

a los trabajadores universitarios

le metí medio palo marrano,

X

Tengo siempre presente

a los trabajadores universitarios en mi mente

que con la seguridad social que hoy les ofrezco

sin lugar a dudas están condenados a muerte.

XI

Antes de que me prendan candela

a este judas rojo-rojito

en los barrios de Venezuela,

eructo mi último grito:

No soy Judas Iscariote

aunque siempre se me ve el bojote

por eso pueden llamarme

MaduJudas el del bigote.

XII

Ahora ya estoy preparado

sé que me van a quemar

como si fuera CAVIM

la que se vuelve a incendiar

para poder disfrutar

del ruido de los cohetes

que empezarán a explotar

y así purgar mis pecados

por volver engañar

al pueblo universitario

que jamás quise ayudar.

Y será hasta el año que viene

que nos volvamos a encontrar,

si alguno sobrevive

para poder celebrar.

 3 min


Maxim Ross

Hace poco tuve la oportunidad de hurgar en este tema y planteaba allí que existían dos enfoques sobre cómo enfrentar esta materia. Por un lado, una visión macroeconómica que dice que una senda de crecimiento económico sostenido es una parte de la solución y, por la otra, quizás más individual o microeconómica la que aporta Amartya Sen con su tesis de la “Agencia”, en el que las personas asumen una posición activa que complementa el impulso anterior. Lo interesante de este punto de vista es que el asunto de la pobreza es colocado también del lado de decisiones individuales y asociativas que cada persona ha de tomar para salir de la precariedad en que se encuentra.

El criterio del Ingreso y de las NBI

Ambos tratamientos se centran en la persecución de un ingreso mayor para las personas que se encuentran en esas condiciones, tanto es así que el “marcador” que ha sugerido el Banco Mundial, y es el que se ha extendido mundialmente, corresponde a la línea de pobreza que está por debajo de uno o dos dólares diarios de ingreso, con lo cual las políticas que permitirían el cambio de niveles están centradas en este criterio. El énfasis de esas políticas está en la generación de empleo y en mejorar la remuneración al trabajo

Luego, como complemento, se ha utilizado el método de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), muy arraigado en nuestro medio, el cual coloca la evaluación en el grado de satisfacción de los bienes o servicios que una persona o familia estaría percibiendo. En el caso del criterio de “Agencia”, mencionado antes, este abarca algo más que el mejoramiento del ingreso, puesto que cada persona actúa en libertad para lograrlo, utilizando los medios que le provean capacidades productivas. Sin embargo, ninguno de ellos pareciera materializarse en un argumento ligado al tema de la propiedad y es lo que creemos vale la pena revisar, porque indudablemente está íntimamente ligado al formato que produce la riqueza. En esta entrega abordamos este crucial aspecto.

Propiedad y riqueza.

No puede caber la menor duda de que este es uno de los temas más controversiales a lo largo de la historia puesto que, como es lógico, toca el nervio central de la actividad económica pero, no solo por ello, sino porque afecta la raíz de la esencia humana con el vital tema de la posesión de un recurso, sea personal o colectivo[1]. Desde que la humanidad es lo que es, el asunto es agudo y filoso, pero ello no implica que no sea objeto de una necesaria reflexión, a la luz de cómo van los acontecimientos mundiales, puesto que obviamente allí está, si no todo, una buena parte del problema. No en vano, es el debate del día a día, tal como señalamos en un artículo anterior[2], con el llamado de atención de Thomas. Piketti y, especialmente, con los trabajo del Banco Mundial hacen hincapié en el tema de la concentración de la propiedad y la riqueza en pocas manos y su influencia en las desigualdades internacionales, pero no encontramos en ellos una conexión expresa y directa entre propiedad y pobreza, que explicite sus relaciones de causalidad.

Propiedad y distribución del ingreso.

En este sentido, es obvio que la forma en que se distribuye el excedente económico depende del grado de concentración de la propiedad y que los ingresos del capital ocupan la mayor proporción de ese excedente y no los ingresos del trabajo[3], medidos estos en términos “per cápita”. Entonces, si queremos atacar de verdad el tema de la pobreza tenemos que abrir la pregunta de cómo se entrelazan ambos y la respuesta se encuentra en el camino de cómo hacer más equitativa la distribución de la propiedad, con lo cual haríamos se haría más equitativa la distribución del excedente económico. Importante aclarar que no se trata de un “reparto por el reparto”, porque sabemos que no basta con “distribuir”, si a la propiedad no se la añaden capacidades productivas.[4]

Inmediatamente debe “saltar” a la mente de los lectores que una idea como esta va a terminar en la solución que, hasta ahora, el mundo se ha propuesto: la extremista de la socialización de la propiedad, en especial la de los medios productivos, pero No, lo que creemos que hay que examinar es como el capital y la propiedad privada procuran una solución que adverse radicalmente esta propuesta, de tal manera que una mayor cantidad de gente, por no decir la gran mayoría, tenga acceso a ese motor distributivo que es la propiedad y su principal excedente, las ganancias. Ello sin necesidad de “tener que confiscar o expropiar a nadie”.

Propuestas y soluciones del lado del capital.

Entonces, antes de que le demos la razón a Piketti y a los marxistas trasnochados que aún quedan y lo hagan a “diestra y siniestra”, causando la destrucción que conocemos, el capital tiene la obligación de conseguir una solución propia porque si no, como ha dicho el mismo autor en reciente entrevista: “estamos al borde una segunda Revolución Francesa” [5]. La buena noticia es que el capital ya está consciente del asunto y asoma algunas soluciones, aunque todavía sin llegar a la medula del problema.[6]

Por una parte, están todos los esquemas que se han ensayado de participación en las ganancias del sector laboral, de la creación de ingresos distintos a sueldos y salarios, mediante un gran abanico de bonificaciones al trabajo, pero que no cambian fundamentalmente es espectro distributivo. También se pueden registrar iniciativas más avanzadas, que le van agregando tareas al capital, tales como los aportes de M. Porter en Harvard con su tesis de “Share Values”, los de “Conscious Capitalism” o la recién creada “Round Table” y “Reset Capitalism”, alrededor de las iniciativas del World Economic Forum.

Todas ellas están orientadas a darle al capitalismo un vínculo y una mayor responsabilidad social, pero ninguna de ellas, que se sepa hasta ahora, se focaliza en una mejor distribución de la propiedad y, por consecuencia, de las ganancias. El capital debería acometer y plantearse una salida, antes de que la realidad le dé la razón a quienes hemos mencionado. Si bien el argumento tiene fuertes repercusiones mundiales, interesa revisarlo en nuestro país, donde toma particulares características.

El caso Venezuela.

El hecho de que el “gran propietario” venezolano es el Estado, debería facilitar cualquier esquema re-distributivo como se ha intentado varias veces, pero con infructuosos resultados, puesto que, en cuanto a la propiedad del negocio petrolero se enfrenta con serios “escollos”, patológicos, ideológicos e institucionales, además de que se supone que esa propiedad “nos pertenece a todos”, con lo cual la dificultad es aún mayor para intentar esquemas redistributivos. A ello se añade que ese mismo Estado posee, prácticamente, la mayor proporción de propiedad de la tierra[7] y que, como se sabe, reiterativos intentos de distribución de la tierra de su propiedad, no han culminado en cambios sustantivos y significativos en ese terreno.

En el campo de la economía privada existen muestras de concentración de la propiedad que invocan soluciones desde esa posición tanto, que la experiencia reciente nos dice y advierte el peligro de la solución “confiscatoria y expropiadora”, las cuales parecen estar de retroceso con la evidente demostración fáctica de su efecto destructivo de todo orden. Luego, para evitar futuras acciones similares, porque el problema central no ha desaparecido, el capital privado venezolano debería comenzar a pensar en cómo reducir, flexibilizar o atenuarlo. Algunos han sugerido distintas tesis, como la de un “capitalismo popular”, otros la de un “capitalismo solidario” y otros la de un “País de Propietarios” sin que ninguna de ellas, que se sepa, ha “cuajado” en el quehacer del gran capital venezolano.

Al tema central: propiedad, ganancias y pobreza.

Reiteramos aquí la idea medular que planteamos. Sea a nivel internacional o al nivel local, caso Venezuela, no vamos a encontrar una solución sostenible y duradera para la pregunta de ¿Cómo hacer más ricos a los pobres?, si no focalizamos correctamente la materia. Si seguimos creyendo que basta con el enfoque del ingreso seguiremos dando “vueltas” sobre lo mismo. Ojalá que no sea uno de esos estallidos que a veces aparecen en la sociedad el que envíe la señal de emergencia y que termine teniendo razón Piketti con aquello de la “Segunda Revolución Francesa”. En nuestra humilde opinión ya existen evidencias claras de desigualdad marcada, no solo en el terreno económico, sino en planos distintos a este en el plano mundial, como en el nacional, que deberían provocar una reacción y un plan de acción más agresivos de parte de los capitales privados, uno que pueda llegar al mundo de la opinión pública con cambios verdaderos en el doloroso problema de la vida en precariedad y pobreza.

[1] No olvidemos que la propuesta principal del marxismo original cuestiona la propiedad privada e invoca por su opuesto la propiedad social de los medios de producción.

[2] Ver artículo ¿Tiene razón Piketti? 5 de febrero de 2022.

[3] Dice Piketty que “la proporción de las rentas del capital (utilidades, dividendos, rentas, e intereses) está creciendo más rápido que el crecimiento económico, por lo que todos los beneficios del capital ocupan una parte creciente del ingreso mundial, con lo cual este toma la mayor parte del total y por otro lado, los ingresos del trabajo van en dirección contraria”. Por otro lado: Credit Suisse Research Institute dice “la mitad inferior de la población mundial posee menos del 1 por ciento de la riqueza total. Como marcado contraste, el 10 por ciento más rico posee el 88 por ciento de la riqueza mundial, mientras que el 1 por ciento superior por sí solo representa el 50 por ciento de los activos globales” Credit Suisse (2017): Global Wealth Databook

[4] Las consecuencias de una distribución sin el apellido las conocemos. En el caso Venezuela, distintos intentos de reparto de la tierra sin esas capacidades han fracasado.

[5] Ver sus declaraciones en El País 21/11/2021

[6] La medula del problema es que el mercado y el capital son muy eficientes en la creación de riqueza, tal como lo percibió su gran creador, Adam Smith, pero no poseen un similar mecanismo distributivo, más allá del que proveen los aumentos de la producción.

[7] Delahaye, O. (diciembre 2006).” Tenencia de la tierra y desarrollo rural sostenible: algunos puntos para la reflexión en el caso venezolano”. Agroalimentaria, v.11 n.23 Mérida y Quevedo, R. I. (Junio1998). “Venezuela un perfil general. La tenencia de la tierra y puntos álgidos de su mercado.” C. IICA. Caracas. Venezuela. Agroalimentaria. Nº 6.

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Luis Ugalde

El profesor Víctor Márquez, presidente de la APUCV, hace un par de meses acusó “al régimen de estar llevando a cabo una política de exterminio del sector universitario que es necesario detener para el bien de la República”. Comparto plenamente esta preocupación. La universidad venezolana, sobre todo la financiada por el Estado, fue durante medio siglo la principal escalera de ascenso social saliendo de la pobreza hacia un país en vertiginoso proceso de urbanización y de modernización.

En estos días se prenden algunas alarmas universitarias con el anuncio de una nueva Ley de Educación Universitaria sin la debida discusión ni consulta previa para implantar una universidad sometida al gobierno autoritario. Un gobierno totalitario como el de Cuba impone una universidad con autoridades nombradas a dedo, muy al contrario de la autonomía declarada en el artículo 109 de nuestra Constitución. Ahora, con el Estado arruinado y cargado con una inmensa deuda impagable, la universidad autónoma apenas puede abrir sus puertas, lo que es una gran tragedia nacional que corona la ruina de todo el sistema educativo. No es posible la necesaria reconstrucción del país con la educación en escombros.

Universidad asediada

Hace ya 9 años (27-7-2013), en un artículo con este título, denunciábamos el cerco gubernamental contra la universidad cuyo objetivo era “la sustitución de la actual universidad autónoma por otra sometida a la imposición del Gobierno-Estado-Partido”. Señalábamos que “la estrategia tiene principalmente dos piezas, el cerco presupuestario y el bloqueo al procedimiento de elección democrática autónoma de las autoridades y representantes”.

Necesaria e imposible autonomía

La debacle hiperinflacionaria y la reducción de los presupuestos universitarios –a menos de 10 % requerido– han impuesto sueldos de hambre y llevado a las universidades al cierre o a una dolorosa agonía. Pero esto no se resuelve pidiendo que el Estado vuelva a financiar más de 90 % del presupuesto de universidades como la UCV y la USB, por ejemplo. Hoy y mañana –queramos o no– la autonomía no será posible si depende del Estado endeudado, arruinado y radicalmente reducido a la cuarta parte de lo que era. Las universidades necesitan autonomía también en el financiamiento. Esperar que el Gobierno responda al 90 % de las necesidades financieras de las universidades es hacer inviable la autonomía: con este régimen porque ni quiere ni puede, y con otro gobierno democrático, porque no podrá aunque quiera…

Universidad autónoma de financiamiento mixto

Ya sé que para muchos es una herejía lo que voy a proponer, pero no tendremos una universidad pública y autónoma renacida, si no sumamos también financiamiento no estatal.

Hace unos años era inaceptable y escandaloso que 46 % de todo el presupuesto educativo nacional se lo llevara la universidad para hacer íntegramente “gratuita” la casa de estudios superior, quitando a millones de niños su escuela de calidad. Hoy el gran reto educativo es garantizar el financiamiento público para que todos los niños y jóvenes estén educándose desde el maternal “hasta el pregrado universitario” (Constitución, Art. 103).

Con la misma firmeza, esta sociedad y su Estado deben asegurar que ningún joven con talento, voluntad y esfuerzo propio quede excluido de la universidad por falta de recursos familiares para financiarla. Para eso es necesario enfrentar el renacer de la Universidad con financiamiento mixto: de los beneficiarios directos (el estudiante y su familia), del Estado, de las empresas productivas públicas y privadas y de los ingresos producidos por la propia universidad con investigaciones y servicios. Por ejemplo: 50 % el Estado, 20 % la facturación de servicios y 30 % pago de los beneficiarios, inmediato o diferido con un amplio sistema público (parcialmente subsidiado) de crédito educativo al que el graduado contribuye con una moderada parte de su sueldo. Es fácil poner el grito en el cielo ante esta herejía de cobrar parte de los estudios universitarios, pero lo contrario es seguir soñando con el financiamiento íntegro por un Estado de abundante renta petrolera que se acabó y dejar la universidad en ruinas.

En el mundo (y también en las Américas) desde hace años está subiendo la inversión no estatal en la educación universitaria, porque resulta rentable para los que se van a graduar y sus familias y para toda la sociedad. También en Venezuela. Es poco conocido y menos reflexionado el siguiente hecho: En 2004 había 1.123.063 estudiantes universitarios en carreras largas y cortas. 624.341 en universidades financiadas por el Estado y 508.722 en autofinanciadas. Ese año por primera vez en la historia de Venezuela los egresados de las autofinanciadas (privadas) fueron 53.056, superando a los 48.228 egresados de estudios íntegramente pagados por el Estado. Esta realidad será mucho más exitosa y sólida con una financiamiento mixto sincerado y trasparente de la educación superior, con sólidos criterios de equidad, prioridades y de contribución diferenciada. Muy triste sería que la universidad quedara reducida a la pobreza impotente, a la lamentación y a la denuncia de algo que no puede cambiar.

Autonomía sí, pero integral y con un Estado democrático instrumento de sociedad plural.

11 de abril 2022

Revista SIC

https://revistasic.org/autonomia-universitaria-necesaria-e-imposible/#iL...

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Ignacio Avalos Gutiérrez

Continúa la triste insensatez bélica en tierras ucranianas. Quien sabe cuándo terminará el conflicto y, sobre todo, cuales serán las consecuencias que dejará como huella en todo el planeta. Al respecto hay hipótesis distintas y hasta contradictorias, pero que lamentablemente coinciden en que dejará heridas que tardarán un buen tiempo cicatrizar. Ojalá haya una ventana por la que salga y se pierda este pronóstico y que en un próximo artículo pueda comentar que no pasó lo que se esperaba que pasara.

Con esta esperanza quiero escribir hoy sobre el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología que desde 1982 se celebra cada 10 de abril. Fue establecido por la Conferencia General de la Unesco en honor al nacimiento del Dr. Bernardo Houssay, el primer latinoamericano en ser galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1947.

Maduro lo recuerda en un Twitter

Entre nosotros fue un día que pasó desapercibido. Algunos comunicados provenientes del medio académico, una que otra entrevista, en fin, poca cosa. El Gobierno, por su parte, lo recordó a través de un mensajito del Presidente Maduro, muy en su estilo de interpretar cualquier evento o iniciativa en clave resistencia heroica frente a los enemigos de la Patria, añadiéndole un toque demagógico que tampoco suele faltar. En el mismo decía que “Celebramos el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología, enalteciendo la labor de las mujeres y hombres del saber que resisten la arremetida imperial para garantizar el Bienestar del Pueblo. ¡Felicitaciones Científicas y Científicos!”.

Como en otras áreas, tampoco en esta, la de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI), hay información oficial respecto a casi nada, Si embargo, diversos estudios elaborados por otras organizaciones coinciden en describir una realidad muy precaria, trazada por políticas equivocadas y cambiantes, ideologizadas en el peor sentido de la palabra, por el deterioro de las universidades autónomas, la creación de universidades nuevas que dejan mucho que desear, la mengua de casi todos los centros de investigación, el desaprendizaje tecnológico en el sector productivo, la migración de investigadores, la falta de la generación de relevo y otros aspectos más, todos sellados por el déficit presupuestario, señal de que para el presente gobierno se trata de un asunto que no figura como importante para el país.

Cambio en las reglas en la cancha CTI

Le breve exposición anterior se desdibuja aún más si se la calibra de cara a las circunstancias que se vienen asomando desde finales del siglo pasado y con enorme fuerza durante estas dos primeras décadas del siglo actual, reflejadas en transformaciones tecnocientíficas radicales que redefinen aceleradamente la forma en que los seres humanos se ven a sí mismos, se relacionan unos con otros, se vinculan con la naturaleza y perciben el mundo en el que les está tocando vivir.

No en balde a la sociedad actual se la perfila como la “Sociedad del Conocimiento”, caracterizada, entre otros aspectos, por el amplio marco institucional en donde tienen lugar los procesos de generación, distribución y uso de conocimientos.

En este sentido cabe empezar indicando que la división tradicional entre ciencia y tecnología se ha ido diluyendo, dando paso al término tecnociencia que remarca el carácter híbrido propio de las investigaciones y las innovaciones. Estas se generan a través de redes sociales que integran tanto al sector público, como al privado y dentro de las que actúan empresas diversas, universidades de distinto tipo, laboratorios, entidades financieras, etcétera, generando múltiples interacciones, tanto a nivel local como global, que suponen la combinación de experiencias y conocimientos de diferente naturaleza. Por otro lado, la producción de conocimientos se da bajo el formato de la transdisciplinariedad (que va más allá de la interdisciplinaridad y la multidisciplinariedad), dando origen a procesos que permiten el entrecruzamiento de varias ramas del saber.

Por otra parte, las empresas desempeñan un rol central - en muchos países han superado ostensiblemente el financiamiento del Estado – y son sus fines e intereses los que en gran parte determinan la orientación y la utilización de los resultados tecnocientíficos. A propósito de ello, se reclama mayor participación estatal, no solo en recursos, sino sobre todo en políticas públicas que tracen propósitos y rutas.

Las respuestas se demoran

Los cambios tecnocientíficos son profundos y se precipitan de manera exponencial, como ya dije. Y desde luego, suscitan muchas preguntas respecto a su dirección y a sus efectos, pero las respuestas van muy despacio y dan pie para que la incertidumbre y la perplejidad arropen todos los planos por donde acontece la vida humana a nivel global : el económico, el político, el social, el ético, el ambiental, el cultural, el religioso, el deportivo. La actual es también la Sociedad del Desconocimiento, nos recuerdan los estudiosos del tema.

Debemos, pues, ser capaces de interpretar y comprender la estructura y la dinámica de los procesos tecnocientíficos y, a partir de ahí, estimar los impactos y las consecuencias e intervenir adecuadamente en ellos, aprovechando las oportunidades que asoman y esquivando los riesgos que traen consigo.

Mandato de la época

Estas capacidades se hacen cada vez más imprescindibles si abrimos el horizonte a fin de observar los ideas que emergen desde el Tranhumanismo, un movimiento que tiene como objetivo transformar tecnológicamente la condición humana, y el increíble respaldo financiero con el que cuentan. ¿Cierto Jeff Bezos ?.

Así las cosas, la política CTI debe estar, sin duda, por lo menos cerca del epicentro de la agenda pública nacional. Es un imperativo del tsunami tecnológico planetario.

HARINA DE OTRO COSTAL

(El Jarrón Chino)

Según el diccionario un jarrón es un recipiente en forma de vaso alto, copa o jarro, grande y de función ornamental. Se presenta liso o decorado independientemente de su fábrica (cerámica, vidrio, metal, etcétera).

Leí hace poco que, de acuerdo con Felipe González, los expresidentes son como jarrones chinos en apartamentos pequeños. Todos les suponen un gran valor, pero nadie sabe dónde ponerlos y, secretamente, se espera que un niño les dé un codazo y los rompa.

Algo así ocurre con la ONU, piensan muchos. Es una organización desfasada por los vientos que soplan actualmente, dicho con todo respeto. Su Consejo de Seguridad es un anacronismo, dicho con un poco menos de respeto. La invasión de Ucrania es el más reciente ejemplo de que el nuestro planeta no ha sido capaz de hacerse gobernable.

Miércoles, 15 de abril 2022

 5 min