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Opinión

​José E. Rodríguez Rojas

La reciente edición de la ENCOVI evidencia que la contracción económica que enfrentamos desde el 2014 se ha traducido en una cuantiosa perdida de empleos, lo cual ha transformado a Venezuela en una gran fábrica de desempleados y trabajadores informales. Ello ha forzado a millones de nuestros compatriotas a huir del infierno bolivariano a fin de conseguir un trabajo en otras latitudes.

Entre el año 2014 y el 2021 se produce una fuerte destrucción de empleo como consecuencia del colapso económico que se produce y el empequeñecimiento de la economía. En los años recientes el confinamiento y la crisis de combustible generan una crisis de movilidad que agrava la recesión. En el periodo mencionado se reduce el empleo formal en 21,8 puntos porcentuales, lo que equivale a 4,4 millones de empleos, La mayor parte corresponde a empleo público reflejando el colapso del financiamiento del Estado y de la industria petrolera. 70% del empleo perdido corresponde al sector público y 30% al privado.

La contracción del empleo generado en la economía convierte al trabajo en algo escaso, transformando al país en una gran fábrica de desempleados, abunda la gente que desea trabajar pero no encuentra trabajo alguno que realizar. Esto no se refleja en las cifras de desempleo abierto que alcanza un 3,2 %. Esta cifra se evidencia como muy baja lo cual da pie a que las cifras oficiales de desempleo minimicen el problema, El desempleo se encubre bajo diversas figuras. Por un lado está el subempleo visible (personas que trabajan menos de 15 horas), en segundo lugar el desempleo desalentado que incluye a los que desean trabajar pero no lo hacen porque el ingreso a devengar no los estimula, finalmente las mujeres con hijos que desean trabajar pero no pueden hacerlo. La sumatoria de estos grupos asciende a 8 millones de personas.

La población desempleada es mayor que la población ocupada, la cual representa 7,6 millones de personas. La contracción del empleo formal público y privado se traduce en un incremento de los trabajadores por cuenta propia que se convierte en el grupo de ocupación más numeroso representando al 51,7% de la población ocupada. En otras palabras la mitad de la población ocupada es auto empleada, ello incluye a los que laboran en la economía informal. Sin embargo la informalidad llega al 60% de la población ocupada pues solo el 40% tiene un empleo formal.

En síntesis el grueso de la población en edad productiva en Venezuela está desempleada o labora en la informalidad. Si sumamos la población desempleada a la que labora en la economía informal, obtenemos que 80,6% de la población en edad productiva carece de un empleo formal y se encuentra desempleada o laborando informalmente. A esto hay que añadir que muchos de los que tienen un empleo formal se dedican a “matar tigres”, pues la remuneración que obtienen es muy baja, como lo veremos a continuación.

Los que logran conseguir un empleo formal, lo hacen con unas remuneraciones muy bajas. Es el caso de los que laboran en el sector público cuya remuneración promedio mensual es de 12,3 dólares, lo cual no representa ni el 10% de la canasta alimentaria estimada en 224 dólares. Ello incluye a los profesores y empleados universitarios que se dedican a la elaboración de tortas o a otro tipo de actividades para compensar el magro ingreso que les paga la universidad. Esto provocó, en el período previo al confinamiento, un ausentismo generalizado en las universidades cuyas autoridades se veían en aprietos para garantizar la asistencia de los trabajadores a sus puestos de trabajo.

Las remuneraciones de los que trabajan en los restantes sectores es un poco más alta pero ello no altera significativamente la precaria situación de los mismos. La remuneración del sector privado es de 38,7 dólares mensuales y la de los que trabajan por cuenta propia es de 32,8 dólares, estas cifras no llegan a superar el 20% del valor de la canasta alimentaria, que como ya mencionamos se ubica en 224 dólares. Esto ubica a todos los trabajadores de los sectores mencionados en la extrema pobreza. Si bien los subsidios gubernamentales y las remesas mejoran su situación ellos no compensan el efecto de la hiperinflación pues la pobreza sigue creciendo a pasos agigantados.

La baja remuneración impulsa a los profesionales y mano de obra calificada a emigrar en busca de una remuneración acorde con su formación y que les permita pagar los gastos básicos de vida, cosa que no es posible en Venezuela. Esto abarca un universo, estimado recientemente por la ONU, en 6 millones de personas que incluyen a médicos, ingenieros, músicos, y profesores universitarios, entre otros. El 86% de los que emigran declaran que su motivación fundamental es la búsqueda de un trabajo.

Fuente: La mayor parte de la información que sustenta este escrito proviene de la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) realizada por la Universidad Católica Andrés Bello en el año 2021.

Profesor UCV

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Eddie A. Ramírez S.

Desde que Hugo Chávez llegó al poder insistió en reivindicar a los primeros habitantes de este país que una vez fue conocido como Tierra de Gracia. Los utilizó para vender su proyecto político, pero no se ocupó de mejorar sus condiciones de vida. Simbólicamente llevó a Guaicaipuro al Panteón Nacional, declaró el 12 de octubre como Día de la Resistencia Indígena, cambió el nombre del nuestro cerro Ávila, por el de Guaraira Repano e incentivó que bajaran del pedestal al Almirante de la Mar Oceana. Maduro, su palafrenero, siguió en la misma onda, cambiando el nombre de la autopista Francisco Fajardo por el de Guaicaipuro, sin tomar en cuenta que Fajardo era un mestizo, hijo de un español y de una princesa guaiquerí, y no solo mantiene en la miseria a nuestros indígenas, sino que también los atropella.

El discurso sigue siendo el mismo: los españoles solo trajeron desgracias y hoy se siguen creyendo nuestros amos, violando descaradamente nuestra soberanía, no se han dado cuenta de que ya Venezuela no la dirigen los sumisos dirigentes de la cuarta república.

Para los rojos ignorantes o malintencionados, los españoles nos humillaron y acabaron con nuestra cultura milenaria. Construyeron casas no adaptadas a nuestro trópico, con una arquitectura inferior a las tradicionales chozas. Erigieron ciudades en donde la gente vive hacinada, impusieron su religión monoteísta para sustituir a nuestras ricas creencias politeístas. Trajeron y formaron médicos, que no les llegaban por los tobillos a nuestros efectivos chamanes. Sustituyeron nuestra dieta de rabipelados, picures, cachicamos e iguanas, por la perjudicial carne de vacuno. Cambiaron el beneficioso hábito de caminar, por el de montar a caballo, con el consiguiente incremento del nefasto sedentarismo. Impusieron la rueda para incentivar la flojera. Nos trajeron caña de azúcar y con ella la elaboración del perverso ron, que causa estragos. También cambures, lo que incentivó a que muchos solo aspiren a tener un cambur en el gobierno de turno. En resumen, los españoles solo nos trajeron desgracias, hasta que nuestro Libertador los hizo poner pies en polvorosa.

La letanía madurista predica que, no contentos con todas las maldades que nos hicieron en tiempos remotos, ahora, en el 2021, quieren continuar considerándonos vasallos. Así, Joseph Borrell pretende violar nuestra soberanía. Se olvida que ya España no es aquella de Carlos V, sobre cuyos dominios no se ponía el sol. Ahora, hasta tiene problemas internos con catalanes, vascos y de otras provincias. El señor Borrell pretende imponernos una observación electoral que denuncie las trampas del régimen. Además, quiere que la legitimidad de Maduro la determine el informe de la Misión de la Unión Europea el 21 N. En Venezuela todos saben que, desde hace años, las elecciones son más transparentes que cristal de ventana. Cómo será el atropello que incluso los rectores del CNE, Roberto Picón y Edgar Márquez, señalados por algunos como independientes, han condenado esa inaceptable injerencia colonial ¡Jolines, qué abuso!

Hoy es 12 de octubre, fecha importante en la que una civilización avanzada nos trajo todos sus conocimientos. Afortunadamente, tenemos una herencia española e india, a la cual se sumó posteriormente la negra, de la cual nos sentimos orgullosos. A estas alturas solo los ignorantes y malévolos se hacen eco de la Leyenda Negra, según la cual esa conquista solo trajo desgracias. Cierto que hubo abusos propios de la mentalidad de cualquier conquistador de la época. Los mismos fueron cometidos por nuestros antepasados, porque los de los actuales españoles se quedaron en su tierra. Evidentemente, los beneficios superaron con creces los hechos repudiables. Los rojos mencionan que atropellaron a los indios, pero nuestros primeros habitantes son hoy día asesinados y maltratados por un régimen que no se ocupa de mejorar su calidad de vida. A los diputados indígenas, electos en la Asamblea Nacional el 2015 por el estado Amazonas, les anularon su curul; en el Arco Minero del estado Bolívar nuestros indígenas son asesinados, en el Delta del Orinoco los waraos mueren de hambre y enfermedades y nuestros goajiros del estado Zulia son acosados y asesinados por la guerrilla colombiana, que actúa bajo la mirada complaciente de los subalternos del general Padrino López.

A los españoles debemos lo que somos, con nuestras virtudes y defectos. A través de los siglos, los inmigrantes que llegaron a esta tierra nos aportaron conocimientos en todos los campos, particularmente en la agricultura y en la enseñanza. Por eso tenemos que estar agradecidos. Las críticas son solo por ignorancia o mala fe.

España, aunque no les guste a algunos, tiene un compromiso histórico con Hispanoamérica. Por ello, esperamos que el señor Borrell, actúe con firmeza y determine, con su equipo, si hay condiciones electorales para permitir que se respete el voto de los venezolanos. Si encuentran que no las hay, no deben venir a avalar una farsa. Si deciden venir, deben ser intelectualmente honestos al calificar al régimen. No pueden ser mirones de piedra. Tienen un compromiso con la democracia. Esperamos que no nos defrauden.

Hoy 12 de octubre, los venezolanos debemos descubrir la necesidad de trabajar unidos para salir de la dictadura y emprender la recuperación del país, apoyados por los países democráticos del mundo, que deben percatarse de que el régimen de Maduro es una vergüenza para la humanidad.

Como (había) en botica:

¿Bye, bye democracia?, excelente artículo de Moisés Naim ayer en El Nacional.

Siguen los accidentes en Pdvsa. Esta vez se incendió un tanque de petróleo de Petro San Félix, en San Diego de Cabrutica. La explosión de gas en Artigas, con saldo de heridos, se debe al mal estado de las bombonas.

Nuestra solidaridad con los habitantes de la isla de La Palma, afectados por el volcán.

Felicitaciones a la investigadora María Eugenia Grillet, del Instituto de Zoología y Ecología de nuestra maltratada Universidad Central de Venezuela, por el premio Hemingway 2021.

Lamentamos el fallecimiento de Armando Ramos y Hernán González, compañeros de Gente del Petróleo y de Unapetrol

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Javier Marías

Le gusta recordar a Manuel Rodríguez Rivero, en su sección de Babelia, la existencia en alemán de una palabra, Schadenfreude —”alegría por el mal ajeno”—, que deberíamos tener en español por la frecuencia con que se experimenta dicha alegría en nuestro país. Por el mismo motivo, debería haber otra con el título de este artículo (ignoro si la hay en alemán). La operación consiste principalmente en tomar unos pocos ejemplos aberrantes de la realidad, poner el foco sobre ellos (la prensa lo hace con deleite) y deducir que la sociedad entera está enferma, contaminada por esos actos, y es partícipe y responsable de ellos.

Y sí, claro que la violencia machista es un problema de primer orden. Quien pega o mata a una mujer, quien la viola o abusa de ella, merece la mayor repulsa imaginable. El problema no es español, sino casi universal. En Francia, en la civilizada Suecia, no digamos en la incivilizada Rusia o en los países con estricta aplicación de la sharía, el número de mujeres muertas o apaleadas por sus parejas o ex-parejas es muy superior al español. Lo que se olvida a menudo, deliberadamente, es que nuestro número también es infinitamente inferior al de cualquier época pasada, aunque sólo haya cómputos fiables desde hace relativamente poco.

El salto que ha dado la sociedad española en su conjunto, la conciencia adquirida de que ese maltrato es repudiable e intolerable, han sido inmensos desde que tengo memoria (nací bajo el franquismo, sí, pero no en el siglo XIX). Sin duda ha habido una progresión extraordinaria, pero eso, al parecer, no conviene recordarlo. Para mucha gente es mejor y más rentable fingir que todavía vivimos en los años 40 del último siglo, cuando, en efecto, las mujeres carecían de muchos derechos fundamentales y no estábamos lejos de tratarlas como en Marruecos. De esos años 40 no queda rastro, ni de los 50 o 60, por fortuna. Y sin embargo hay gente —y periodistas malévolos— que se niegan a ver eso, en su deseo de que todo sea inadmisible y calamitoso. Sigue habiendo injusticias estructurales, y todo puede y debe mejorarse y las mujeres han de estar más protegidas, pero España no es el lugar que esa gente —o el obsceno y reciente spot del Ayuntamiento de Salamanca— quieren pintarnos.

Otro tanto sucede con la homofobia o LGTBIQ+fobia. Hay agresiones e insultos y hasta algún asesinato, pero no vivimos en un panorama espantoso para las personas incluidas en esas siglas y las que se irán añadiendo. Justamente aquí se aceptaron con alegría, más que rechazo, los travestis en los años 70 y 80. Para mi sorpresa y contento, el matrimonio homosexual se tomó con naturalidad y aprobación, exceptuando a los obispos ceñudos y a los partidos reaccionarios como el PP. La gran mayoría de españoles no sólo no se opuso, sino que aplaudió, mucho más que en otras naciones teóricamente más avanzadas, como la laica Francia o los liberales Estados Unidos, en los que las resistencias y protestas fueron más clamorosas.

Debo reconocer que esa loable actitud no la esperaba yo de mis compatriotas, y sin embargo fue la dominante. En las encuestas actuales (no es que ninguna sea creíble, pero en fin), más del 90% de la población afirma no sentir la menor animadversión hacia los homosexuales o transexuales; o es más, tratarlos exactamente igual que a cualquier otra persona; o es más, no mostrar curiosidad por sus preferencias o identidades sexuales.

Pese a lo cual también hay gente que se indigna justamente ante cualquier agresión o mirada despreciativa o burla hacia lesbianas, gays y demás, y de paso se indigna injustamente hacia una sociedad que ha dado sobradas muestras de madurez y tolerancia en este campo (no me gusta “tolerancia” porque no hay nada que tolerar; digamos de indiferencia). A la mayor parte le trae sin cuidado con quién o quiénes se acueste cada cual, y los casos de opresión o salvajadas —que los hay— son afortunadamente excepciones, por mucho que eso fastidie a quienes desean que todo vaya fatal.

Cabría decir algo similar del racismo, aunque aquí hubo pocos negros hasta los años 80, no es como en los Estados Unidos. En ese país me sorprende que hoy nadie recuerde los grandes progresos antirracistas que se han dado desde los años 60, cuando todavía había segregación en el Sur; ni, sobre todo, la enorme cantidad de blancos yankees o nordistas que murieron en una larga Guerra Civil entre cuyos objetivos estaba la abolición, en todo el territorio, de la esclavitud.

Esa guerra, una de las más horrorosas del siglo XIX, con centenares de millares de víctimas, se libró eminentemente entre blancos (pocos negros participaron: lo tenían difícil). Jamás hay una palabra de agradecimiento o de reconocimiento a aquellos muertos por parte de Black Lives Matter y movimientos afines. Casos como el de George Floyd merecen toda la repulsa. Pero, aunque se den, no se está en 1860 ni en 1960. Silenciar los progresos y la parte buena de la historia, subrayar sólo la mala y fingir que nada ha cambiado, es exactamente el título de esta pieza. Deseo para el cual debería existir vocablo en unos cuantos idiomas, no solamente en español.

10 de octubre, 2021

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2021/10/javier-marias-el-deseo-que-todo...(POLIS)

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Aragua sin Miedo

Desde que comenzó este ya muy largo proceso de defensa de la democracia, inclusive cuando solo preveíamos que la misma estaba siendo amenazada por la primera candidatura presidencial de H. Chávez, hemos hecho el esfuerzo por dejar de lado nuestras diferencias políticas con los distintos candidatos que han esgrimido la representación de la unidad opositora, anteponiendo la necesidad del cambio, sobre las concepciones propias de justicia y desarrollo con equidad que sabíamos no eran compartidas, al menos con igual intensidad, por los escogidos para representarnos como imagen contraria al autoritarismo que se perfilaba y que hoy es una realidad sectaria en la vida política nacional.

Siempre lo hemos hecho en defensa de la unidad y aún hoy, la misma sigue siendo un objetivo táctico que defendemos como necesario para el triunfo ante adversarios, que no tienen escrúpulos en pregonar algo y hacer todo lo contrario en una ya muy comprobada ejecución del poder político.

Esa unidad siempre la hemos respetado y creído posible, mientras se ha tenido la precaución de preservar el cuidado en consultar a la gente ya bien sea mediante la aplicación de encuestas confiables o realizando primarias, llegando inclusive a entender que en algunas circunstancias, el consenso entre iguales, cuando real y basado en el examen de méritos, lleve a la escogencia de un nombre para representarnos en un determinado cargo nacional o internacional.

Igualmente y no con menos énfasis, hemos trabajado en organizar actividades que intentan mantener vivo el espíritu de la agente, ofreciendo siempre una visión de un futuro positivo posible, inclusive en momentos en el que los actores políticos tradicionales parecían desfallecer y dejaban a sus seguidores sin referencias y lo que es peor, sin información ni orientación sobre qué hacer para al menos sentir que no se estaba solo y que éramos muchos los que compartíamos el sentimiento de que había que seguir luchando.

Ese compromiso con la unidad, nos llevó a aceptar inclusive, el dejar de concurrir a procesos electorales, cuando por concepción pensábamos que habría sido mejor hacerlo si los entendíamos como instrumentos de motivación y organización que permitían mantener vivo el espíritu de resistencia, aceptando la dificultad de ganar pero anteponiendo a eso la posibilidad de ir creando un sentimiento de identidad compartida que se mantuviese en los tiempos por venir.

Hoy nuevamente y de cara al 21N, después de haber asimilado las experiencias que estos pasados años duros nos han deparado, hemos decidido juntar esfuerzos con otras organizaciones de la sociedad civil del estado Aragua, para constituir un movimiento electoral independiente, sin afiliación partidista, que sigue buscando la unidad de los opositores en condiciones de igualdad entre las partes y con objetivos muy claros: cambiar el régimen de Maduro y reemplazarlo por un gobierno de transición que nos conduzca a un nuevo país, con criterios que favorezcan el desarrollo verdaderamente humano de los venezolanos, con garantías de honestidad administrativa y capacidad técnica.

Apegados a estos principios, Aragua sin Miedo se ha hecho parte de Fuerza Ciudadana y con la tarjeta de ese movimiento, estamos apoyando la candidatura de Luis Carlos Solórzano a la gobernación del estado. Luis Carlos es un aragüeño de nacimiento y de actuación, tiene experiencia política, conoce nuestras realidades y sabe vincularlas con sus similares en el resto del país, su historial público está a la vista de todos y su escrutinio podrá detectar equivocaciones, pero no actos dolosos. No es un ser providencial, sabe que el ejercicio de la función pública requiere conocimientos y experiencia, por lo que sus decisiones serán asumidas con el respaldo del trabajo de un equipo, en el que lo que menos cuenta es la obediencia ciega y si la consulta a los que poseen el conocimiento requerido para la resolución de los problemas de Aragua, que son muchos y de gran envergadura.

Todavía hay tiempo para lograr la unidad que nos lleve al triunfo electoral, seguiremos persiguiéndola hasta el límite, pero de persistir las actuales condiciones, asumiremos abierta y responsablemente, junto a muchos otros aragüeños, el compromiso de construir las bases de ese estado Aragua que queremos: de TODOS y para TODOS.

LA SOCIEDAD CIVIL SI TIENE REPRESENTANTES

Por Aragua sin Miedo

Santiago Clavijo A. Luís López Méndez

Tony Chacón Edgar Capriles

Carlos González J. Rodolfo Marcano

Franklin González Edmundo Felipe

Juan González

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Jesús Elorza G.

Durante el desarrollo, de la recién finalizada III Copa del Mundo de Béisbol sub-23, realizado en México, el mundo entero fue testigo una vez más de ver como atletas cubanos que participan en eventos internacionales emprenden su camino hacia la Libertad. En las últimas tres décadas muchos futbolistas, jugadores de baloncesto y voleibol, boxeadores, atletas y sobre todo beisbolistas abandonaron sus selecciones, a veces protagonizando deserciones masivas.

La sexagenaria dictadura de los hermanos Castro y sus títeres culpan de esta situación al “bloqueo” que les ha impuesto el imperialismo norteamericano, pretendiendo con ello ocultar los desastres ocasionados por la dictadura castrista. También, con la imposición del pensamiento único en la formación del hombre nuevo, buscaron que los niños y jóvenes revolucionarios aprendieran desde la cuna, que no se va tras los sueños o proyectos personales dejando a un lado valores universales como el compromiso, la responsabilidad y el patriotismo. Patria o Muerte, era la consigna expiatoria para enfrentar todas dificultades, incluyendo en el deporte, la fuga de atletas.

Pero la realidad se impuso. Desde finales de los años ochenta y principios de los noventa tras la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética que marcó la desaparición del campo socialista, la ayuda que la Republica Democrática Alemana y la URSS le daba a la dictadura de los hermanos Castro se vino abajo y dio paso a la llamada crisis del Periodo Especial, caracterizada por apagones, escasez de alimentos, falta de combustible, desempleo y la sangrienta represión para acallar las voces de protesta.

En este marco de crisis general, el deporte también sufrió y se pudo observar como progresivamente los atletas en diferentes disciplinas deportivas, hicieron de su participación, la construcción de un camino hacia la Libertad, y se hizo frecuente en los eventos deportivos internacionales, ver como atletas cubanos desertaban en búsqueda de mejores oportunidades.

Tocó ahora la oportunidad en México, los jóvenes peloteros sub-23 que conformaban el equipo cubano, llegaron al evento con la firme disposición de hacer valer sus derechos por una vida mejor. En un primer momento siete de ellos siete abandonaron el hotel donde estaban concentrados: Luis Danny Morales, Ubert Luis Mejías, Loidel Rodríguez, Dariel Fernández, Reinaldo Lazaga, Dismany Palacios y Yeniel Zayas.

Posteriormente, otros cinco jugadores se sumaron a la gesta de sus 7 compañeros configurando de esa manera, lo que pudiera llamarse en términos beisboleros “Un “Jonrón Libertario” o un Grand Slam de Libertad que produjo 12 anotaciones.

Como era de esperarse, las autoridades cubanas no tardaron en condenar los hechos, la revista “Ji”t, publicación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), principal institución oficial del deporte cubano señaló que “la conducta de los jugadores “fugados” fue producto de sus flaquezas morales y éticas que pueden ser calificadas como viles abandonos cercanos a la traición”; poco faltó que los condenaran al paredón como es la costumbre del régimen dictatorial.

Por el contrario, no solo los jugadores sino también escritores, artistas, músicos, poetas, cantantes y pueblo en general, bateando de jonrón, hacen suya una nueva consigna “Patria y Vida”, propinándole un ponche a la dictadura.

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Ismael Pérez Vigil

Ante el ambiente que vivimos con acusaciones de corrupción en la oposición, la incertidumbre por los resultados de la jornada electoral del 21 de noviembre y las negociaciones en México −eventos que se entrecruzan e impactan mutuamente− y otros temas, según pasan los días es imposible no contagiarse de esa angustia, de esa redonda sombra, que se va apoderando de todos los que nos oponemos a este régimen de oprobio y se hace preciso evaluar como impactan a la oposición democrática.

Concentrándome en el caso de Monómeros, el más delicado y agudo de todos, no voy a hacer un juicio de valor, ni desconocer la importancia y la gravedad de las denuncias ocurridas en las dos últimas semanas, con el documento de Primero Justicia (PJ), la respuesta del Gobierno Interino y las entrevistas a algunos de los voceros de la oposición, en torno al tema del documento de PJ y el caso de Monómeros. Tampoco lo voy a magnificar, más allá de tratarlo aquí.

Tenemos −como dice un amigo− varios “autogoles” en la cancha, imposibles de ocultar, de desconocer o de ignorar, que no es el caso, por supuesto. De lo que sí se trata es también de comprenderlos, ponerlos en su exacta dimensión, sin menospreciarlos, pero sin magnificarlos, para sacar alguna enseñanza, moraleja o lección de lo ocurrido.

Tras leer la catajarria de documentos y artículos con opiniones, a cuál más radical o dura −también varias excesivamente complacientes− y escuchar, varias veces, entrevistas recientes y pasadas sobre el tema, me pregunto: ¿Qué hemos sacado en claro de todo este buen embrollo?

Al menos yo −confieso− todavía no sé cuál es la exacta situación de la empresa Monómeros; sí está o no está quebrada, cuál es el alcance de la intervención del gobierno colombiano −al parecer la importancia estratégica de Monómeros allá es muy superior a la que aparentemente tiene para nosotros aquí−; pero todavía no sé cuáles son las irregularidades que se cometieron, si hay o no algún delito; y sobre todo ¿Quiénes son los delincuentes?, ¿Cuánto dinero se perdió?, ¿Quién se lo apropió?, si es el caso, o ¿En qué consisten las irregularidades que allí se cometieron, los malos manejos, los abusos?, ¿Quiénes se beneficiaron con lo ocurrido?, etc.

Destaca también que los únicos nombres que han aparecido son los que ha mencionado el ex embajador en Colombia, Dr. Calderón Berti, que son los mismos que dijo hace ya más de un año, los que mencionó en diciembre de 2019 cuando el episodio de su “destitución”, pues él siempre negó que fuera una renuncia.

Esos nombres que hoy aparecen −los mismos que aparecieron en esa oportunidad− son: Manuel Rosales, hoy candidato a gobernador de la MUD en el Estado Zulia; Tomás Guanipa, que ya no está en Colombia (no sé sí sigue como negociador en México), candidato a alcalde en el Municipio Libertador, también por la MUD; Julio Borges, exilado en Colombia, aun Canciller del Gobierno Interino y a quien se menciona, pero no conectado con el caso de Monómeros; algunos diputados cuyos nombres se me escapan, o no los recuerdo, pero que en todo caso cualquiera los puede escuchar en alguna de las múltiples entrevistas que le han hecho al ex embajador, en aquel momento y ahora.

Pero, aparte de reunirse, alguna vez, una vez, o varias veces, con la junta directiva de la empresa −que no es algo que debió ocurrir, indudablemente, pues no tiene ningún sentido gerencial, administrativo o comercial−, ¿Cómo están implicados esos personajes en todo esto? ¿De qué manera influyeron en alguna decisión equivocada? ¿De qué se les está acusando? Y si no es así, ¿Por qué mencionarlos?

En todo lo ocurrido, también se ha mencionado −conjuntamente con el caso de Monómeros y los activos venezolanos en el exterior− el manejo de la ayuda humanitaria, durante el evento aquel en Cúcuta, en febrero de 2019, que al parecer en su momento se denunció ante autoridades colombianas y que por lo visto fue desechado por la fiscalía de ese país; también se ha hablado de lo ocurrido en el frustrado evento o golpe de La Carlota del 30 de abril de 2019, y de varias cosas más. En todo eso, según denunció el Dr. Calderón Berti, el responsable sería Leopoldo López, en su opinión, porque tampoco es que se hayan aportado muchos datos o pruebas al respecto.

Entonces, vuelvo a mi pregunta inicial, realmente, ¿Qué hemos sacado en claro de todo este asunto?, porque quien sí le ha sacado provecho a la situación es, evidentemente, el régimen. Ya Nicolás Maduro está diciendo que Monómeros cuando estaba en manos de su gobierno producía y ahora está quebrada, ¡Nada menos!

Por supuesto, a toda esta diatriba opositora también le sacan provecho los eternos defensores de “la leyenda negra” de la oposición. Pero de todo este embrollo, siempre es posible aprender; por ejemplo, quién antepone su ambición de poder y sus intereses personales a los de todo el país; y para quién es más importante que hacer propuestas factibles, magnificar los errores de la oposición democrática, tratando de diferenciarse y pescar en rio revuelto. A lo mejor llegó la hora de dar discusiones más francas y de deslindarse abiertamente, ¿será?

Mi padre, usualmente callado y muy sabio, de quien aprendí la filosofía −para él extrema− de que el vaso siempre está medio lleno, al observar lo que ocurre, diría que sí, que éste es el mejor momento y “… que estamos bien, porque peor no podemos estar”.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Alejandro J. Sucre

Los talibanes tomaron el poder en Afganistán recientemente no por la vía electoral sino por la vía de las armas. Querían hablar en la ONU y no se lo permitieron. No conozco la política de ese país pero sí se que se parece mucho a lo que ocurre en algunos países africanos y latinoamericanos. El ansia de poder de algunos dirigentes políticos impide procesos electorales transparentes y usan la violencia y el engaño para llegar al poder. Es como si en un juego de fútbol el ansia de ganar, hace que los jugadores de un equipo usen armas de fuego contra el otro para ganarlo. Y luego el equipo que perdió también use armas de fuego para el próximo partido. Se hace muy difícil romper esos patrones de conducta del ojo por ojo y diente por diente. Al tiempo, como ocurre en algunos países de África, Asia Latinoamérica y en Afganistán, muchos habitantes se marchan a otros países y los que se quedan muchos se inhiben de invertir y desarrollar sus talentos ya que más sobreviven si se dedican a la trampa que a originar ideas productivas y con paciencia e inversión desarrollarlas. No vale la pena trabajar en economía caníbal.

En Venezuela tuvimos mucho de conducta talibán durante el siglo XIX. Sin embargo, aunque el siglo XX hubo largas dictaduras, todas iban como con una convicción profunda para transitar hacia la democracia. Aunque con muchos traspiés, a principios de los años sesenta se vivió una democracia. Y durante la mayor parte del siglo XX, la lucha contra las dictaduras no impidió que Venezuela fuera el país como mayor crecimiento económico del planeta y de menor inflación. Esto quiere decir que casi todo el siglo XX hasta el final de los años setenta, las luchas políticas de los líderes no frenaba el crecimiento económico, ni en dictadura ni en democracia.

Las luchas
Luego a partir de los años ochenta, y en democracia, en nuestro país las luchas políticas paradójicamente terminaron destruyendo el PIB y generando una inflación indomable. En parte se explica debido a que el PIB no crece en democracia ni en dictadura si se aumenta la liquidez y el gasto fiscal improductivamente y se imponen los controles de cambio y de precios para disimular la inflación. Eso es lo que ha ocurrido en Venezuela sin parar desde 1979 hasta la fecha. Cuando el gasto fiscal es clientelar, o devorador, no construye, no importa si vivimos en dictadura o en democracia, los funcionarios públicos sin controles siempre se van a meter el dinero del ciudadano a su bolsillo. Y si no hay democracia, al cansarse los ciudadanos, en lugar de votar por nuevos lideres, se escapan a otros países. La inflación y la caída del PIB ha sido todo a causa de un gasto fiscal inorgánico y clientelar. La nueva reforma monetaria iniciada la semana pasada sólo refleja esta realidad.

La oportunidad de México
Los líderes políticos devoradores siempre van a culpar a otros jugadores o a otras naciones por sus fracasos hasta que ya no quede nada en la economía. Por eso es tan importante los acuerdos que se negocian en México.
A pesar de que hay muchos radicales que muestran incredulidad de un desenlace positivo en las negociaciones en México entre los lideres de la oposición y del oficialismo, yo pienso que es lo mejor que ha ocurrido en Venezuela en las últimas décadas. Es como deponer las armas entre los jugadores por un tiempo y acordar reglas antes de próximo partido de futbol. Buscar redefinir nuevos acuerdos para que los próximos partidos se jueguen sin violencia. Aunque sabemos que son los jugadores violentos los que negocian, también sabemos que son los enfermos los que necesitan medicinas. Nadie esta exento de responsabilidad de la violencia política en Venezuela. Durante los nuevos acuerdos y luego de los mismos, la posibilidad de recaídas de los lideres políticos violentos es normal, ya que depende de sus propias convicciones cognitivas internas y toma tiempo encontrar alternativas y nuevos patrones de conducta para políticos que han usado el dinero del fisco como propio dentro o fuera del poder. Pero para facilitar el proceso de pacificación política en Venezuela, también los lideres políticos violentos deben encontrar apoyo y no criminalización por parte de la sociedad y de los medios de comunicación. Ningún venezolano está exento de faltas y todos tenemos que aportar apoyo para que nuestros políticos venezolanos dejen de usar el dinero del estado como dinero propio. Ese es el fondo de los problemas políticos en Venezuela. Lo bueno de lo malo es que ya hemos como sociedad visualizado lo que significa no respetar el dinero del público. La población vive como en la prehistoria: las obras no se ejecutan, la inflación crea tantos ceros que ya no caben en las calculadoras los ceros de la moneda y esta se vuelve inservible, los servicios públicos nos hacen colapsar, sin gasolina, electricidad ni agua regularmente. Se divide la vida en familia. Los líderes políticos tampoco sufren de desprestigio y rechazo. Tampoco viven una vida productiva. Nunca es tarde cuando la dicha es buena. Así que vamos a apoyar los avances en los acuerdos de México. Muchos cambios positivos hay en política económica que deben continuarse con acuerdos políticos que reduzca la violencia en la nación.

Twitter @alejandrojsucre

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