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Opinión

La gira exitosa del presidente(e) Guaidó amerita reflexiones de nuestra dirigencia democrática, a la cual le reconocemos valentía, constancia y sacrificios en la lucha en contra del narcorégimen, pero que debe ofrecer a los venezolanos una muestra de desprendimiento de legítimas ambiciones políticas en aras de lograr el fin de las penurias. Guaidó ha cumplido más allá de las expectativas. Incluso sus críticos lo han presionado para que reconozca errores que, en opinión de quien esto escribe, no fueron tales. Tuvo la valentía de intentar forzar la entrada de la ayuda humanitaria por Cúcuta, que evidenció ante el mundo que aquí hay una crisis y que el régimen no permite se solucione parcialmente. Desde las cercanías de La Carlota hizo un llamado a la Fuerza Armada para que se pronunciara en defensa de la Constitución, pero el Alto Mando Militar prefirió seguir siendo guardia pretoriana. No fueron errores, sino iniciativas que no tuvieron éxito. Error hubiese sido no intentarlo. Fracasan quienes solo critican.

Un primer punto es que los partidos admitan que, a pesar de sus méritos, ninguno tiene una gran aceptación entre la población. Esta es abrumadoramente contraria al régimen, pero las encuestas indican que solo un pequeño porcentaje se identifica con un partido determinado. La percepción de los ciudadanos en general, sea cierta o no, es que privan intereses personales o de tolda, lo cual dificulta una verdadera unidad.

Un segundo punto a considerar es que el apoyo internacional es muy importante, pero parece que nadie está decidido a sacarnos las castañas del fuego. Es decir que estamos obligados a crear un frente interno muy compacto que proyecte no solo una imagen de unidad, sino que también ofrezca un plan de gobernabilidad. Para el industrial, el comerciante, el productor agropecuario, el ciudadano que se debate entre emigrar o quedarse es de vital importancia lo que vendrá después de la salida de Maduro. En el pasado cometimos el error de querer sacar a Chávez mediante un referendo, pero sin presentar un candidato para sucederlo. “En el camino se enderezan las cargas” pareciera ser el eslogan de nuestra dirigencia, menospreciando que en general los ciudadanos quieren estabilidad y conocer quién asumirá las riendas.

El tercer punto es definir cómo sería ese plan de gobernabilidad. ¿Sería sensato que Guaidó, como presidente(e) esté al frente de una transición mientras se preparan y realizan elecciones con varios candidatos de la democracia versus un candidato de los totalitarios? Asumiendo que presentemos un solo candidato y que sea electo, ¿cuál sería la estabilidad política ante unos desplazados sin escrúpulos y considerando que el nuevo presidente tendrá que tomar medidas poco populares. ¿O acaso pensamos que los problemas se resolverán en poco tiempo? ¿Qué probabilidades habría de un retorno del chavismo como sucedió en Nicaragua y recientemente en Argentina?

Chile y Colombia lograron estabilidad política porque cuentan con partidos políticos fuertes y con dirigentes con visión de estadistas. Por ello lograron pactos de gobernabilidad. En Venezuela el Pacto de Punto Fijo fue posible por la existencia de Acción Democrática y Copei, que en ese entonces contaban con gran apoyo popular, además de dirigentes como Betancourt y Caldera. Hoy, sin menospreciar lo que tenemos, hay que aceptar que ninguno de nuestros dirigentes logra aglutinar a la oposición y que los partidos se han venido a menos.

¿Será factible que nuestros políticos se pongan de acuerdo y se comprometan a un plan de gobernabilidad por 20 años? El presidente (e) Guaidó conduciría el país por no más de un año, plazo en el que debe realizarse la elección presidencial. A la misma presentaríamos un solo candidato, seleccionado por resultados de encuestas o en primarias, por lo cual podría o no ser Guaidó. El período presidencial podría ser por los seis años que contempla la Constitución, pero con un acuerdo de no reelección; en cada contienda iríamos con un solo candidato, seleccionado por los ciudadanos y no por rotación de partidos, hasta completar el tiempo del Plan de Gobernabilidad.

El Plan de Gobernabilidad de Punto Fijo se firmó después del derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez, pero en este caso lo aconsejable es suscribirlo cuanto antes, para saber a qué atenerse. Un Plan País sin un Plan de Gobernabilidad terminaría engavetado, ocasionaría más frustración y no crearía confianza a los inversionistas.

Como (había) en botica:

Cuando el Alto Mando militar no supo interpretar las aspiraciones de la población de más democracia y de mérito en los ascensos militares, la oficialidad joven se rebeló exitosamente el 18 de octubre de 1945. Ante las violaciones a la Constitución, entre ellas la creación de la milicia, aspiramos que los oficiales institucionalistas desconozcan a ese Alto Mando corrupto y exijan el fin de la usurpación.

Felicitamos a los abogados del Foro Penal Gonzalo Himiob y Alfredo Romero, quienes por mérito han sido habilitados para litigar en la Corte Penal Internacional.

También al cardenal Baltazar Porras por su designación en la Academia de la Lengua y al cardenal Urosa por sus declaraciones solicitando la renuncia de Maduro.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Liderazgo, ciudadanía y acción social es cuanto reclama el Ambiente Político Real Venezolano, después de la acción del operador internacional Trump sobre el sistema político venezolano y el reconocimiento y apoyo mundial por la necesidad de restablecer la democracia en Venezuela. En consecuencia la sociedad civil venezolana, está obligada a privilegiar la política y “hacer política”, política para responder a una ideología totalitaria, primitiva y militarizada, que a través de un modelo totalitario ha venido negando sistemáticamente por 21 años la Democracia, y el privilegio del Castrochavismo como militarismo ideologizado responsable por la llaga de la diáspora que aterra al Hemisferio Occidental y al mundo.

Política plena es la que tiene que accionar la ciudadanía para que a través de la Acción Social Transformadora, se organice como un vector de rechazo para contener la barbarie militarista e iniciar el desplazamiento del fanatismo y mafia que operan como telón de fondo de un militarismo ideologizado por el Cubanismo. Política plena es lo que tiene que desarrollar la ciudadanía venezolana, en la cual se muestre “una voluntad general direccionada, vectorial y creciente” de la mayoría de los venezolanos en el siglo XXI, que rechazan la tiranía y el régimen vergüenza y causa del aislamiento que afecta al Estado Venezolano.

Política–acción es lo que tiene que practicar la ciudadanía para que a través de una discusión individual y colectiva, se conforme una organización social que exija el cumplimiento de la Constitución y el Cuerpo de Leyes en el espacio local, en el Estado y nacionalmente mostrando el desarrollo mayoritario de participación política que permita encaminar hacia la Transición Política. Política –Acción es Hacer Política de manera clara y abierta expresada a través de acciones en todo el territorio nacional y en el mundo, a objeto de dejar clara la decisión democrática del ciudadano, que demanda la democracia asechada por una tiranía que ya se aterra cuando por hacer política aparecerá un nuevo gobierno ajustado a la Constitución y a la ética.

Hacer Política significa admitir que este régimen violento tiene que sentir la presencia, la acción, la demanda de reclamo y la mayoría en número y en acciones de los demócratas durante 24 horas y hasta cuando sea necesario para desplazarlo. Hacer política mediante Acciones Políticas Transformadoras que se explicaran en tiempo, contenido y multidireccionalidad en Venezuela y en el mundo. Hacer Política es sencillo, es lograr la reposición de la democracia y se tiene que tomar en cuenta que ese hecho extraordinario no tiene dueño, pero sí tiene actores: la ciudadanía que se erige en el barrio, en la calle, en el caserío, y desde esos núcleos sociales, se multiplicaran porque no tienen color, pero sí tienen patria.

Hacer Política es llevar a la ciudadanía a Tener Patria, Patria con dirigentes que se multiplican , que crezcan, que se perfeccionen, apareciendo el Líder Político Emergente, que lleno de experiencia y de fragor ciudadano va mas allá de la democracia para imponer la Contrademocracia, léase una nueva militancia que practica la tele-democracia, que crece en el discurso y en su apreciación de la democracia como valor, reconoce la dimensión electoral y practica… como una gran innovación, nuevas funciones de Vigilancia, nuevas funciones de Verificación y sobretodo una participación consciente de su responsabilidad cívica.

Hacer Política sugiere y significa que no es tolerable más esta dictadura y por lo tanto se requiere un cambio de la barbarie armada, con el fin de desplazar a fatuos operadores y reorganizar y reagrupar la ciudadanía. La ciudadanía como sociedad igualitaria, no clasista, con iguales derechos y con la misma responsabilidad ante la ley para fortalecer la República. Ciudadanos que haciendo política defenderán el derecho pleno de todos los venezolanos de hacer y cumplir las leyes, enarbolar las tradiciones que como tradiciones siempre han perfilado la venezolanidad, con lo cual, queda asentado que no se permitirá mas la grosería, el despotismo, la chabacanería, la inmoralidad y las ofensas de supuestos capataces: caporales, delatores políticos y comisarios políticos con uniforme militar.

Hacer Política pretende perseguir, enfrentar, confrontar y controlar la barbarie en la cual este régimen retrogrado ha mantenido el Ambiente Político Real de la sociedad venezolana. Hacer Política será accionar como Mayoría, como una responsabilidad ciudadanía, sin temor, con gran decisión y organización en el tiempo y espacio, que obliga a una organización ciudadana ejemplar. Ejemplar, Consistente y Dispuesta, en la cual cada venezolano, hombre o mujer se sientan líder, líder con ética, líder con responsabilidad y con sentido de la historia y se entienda como actor de la restauración democrática y del futuro desarrollo y triunfo sobre la barbarie marxista y militarizada.

Hacer Política en definitiva es construir Acciones Sociales Transformadoras con el objetivo de reponer la Constitución y se desplazar y controlar la “locura y arbitrariedad general” que ha sufrió la masa de repúblicos que hoy 2020 decide Hacer Política. Hacer Política mediante acciones sociales para cercar y desplazar al bestiario militarista dando cauce a la democracia liberal. Así la ciudadanía brillara crecerán las Acciones Sociales Transformadoras, se reconocerá un nuevo liderazgo emergente qué sostendrá no mas Estado totalitario, no mas Estado criminal, en síntesis no más Estado Cuartel.

No más Estado Cuartel bodrio y monstruo arbitrario y criminal surgido de la improvisación, la irresponsabilidad y la violencia de los golpistas que junto al proyecto del cubanismo quieran repetir la desgracia de 1962, conduciéndonos como sociedad a la violencia. No mas Estado Cuartel, que ha hecho sufrir a una nación y a una sociedad que se ha puesto de pie, por cuanto no soporta más, tanta vergüenza y desgracia, razón por la cual en pie y de manera masiva se ha dispuesto a construir Acciones Sociales Transformadoras para que renazca la democracia como modo de vida, donde crezca la paz y donde se otea el fututo de los mejores venezolanos del siglo XXI.

Es autentico

Director CSB-CEPPRO

@JmachillandaP

Caracas, 12 de febrero de 2020

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Eduardo Semtei

No hay nada más famoso y temible en la tierra que la Mafia Rusa. Olvídense del Patrón del Mal. Pablito se quedó chiquito. Ese muchachón parece un aprendiz frente a las organizaciones malvadas y pecadoras de la Federación Rusa. Y qué decir de los famosos italianos de los años 30 en Estados Unidos; el pobre Alphonse Gabriel Capone y su amigote Salvatore Lucania (Lucky Luciano) vestidos con sus trajecitos azules y negros de rayas, muy elegantes y una que otra ametralladora en sus vehículos; solo vivían de los casinos y la cañandonga; esos tampoco son rivales históricos de los hijos del Oso. El temible mafioso recontra ruso (aunque nació por error geográfico en Ucrania) Don Semiòn Moguilevich el capo di tutti capi del globo terráqueo. Bog Prestupleniya (Dios del Crimen) Fue el primer Jefe Universal del delito. Este Capo dominaba el comercio ilegal de petróleo en países en guerra; controlaba barcos, puertos y aeropuertos y era un jugador de peso en el mercado mundial del oro negro; participaba igualmente en el tráfico de armas, no de ametralladoras o revólveres; sino de granadas, vehículos livianos, morteros, fusiles y ametralladoras de alto calibre, antitanques, misiles, explosivos de todo tipo; gran timonel en los negocios ilegales de oro, diamantes y otros metales preciosos, obtenidos a sangre y fuego; en la comercialización de material nuclear y atómico; material radioactivo; en el tráfico humano y la prostitución; falsificación y contrabando de licores y cigarrillos; secuestros; extorsión; chantaje; mariguana, cocaína, hachís, heroína, crack, metanfetaminas y pare usted de contar. Su tropa provenía de los antiguos miembros de la temible KGB y de los veteranos de las distintas guerras en las que se vio envuelta la desaparecida Unión Soviética. Don Semiòn y su grupo de compadres y vecinos llegaron a dominar la propiedad de más de los dos tercios de los bancos rusos. De allí que sea fácil afirmar que el resto de las mafias conocidas en la historia son unos niños de pecho, unos neófitos, pobres bisoños del arte universal de lo antijurídico y lo transgresivo. El nuevo reinado global del mal. El Bratvà. Ni siquiera la famosa Triada China con sus dos grandes organizaciones (tienen más de 50.000 miembros cada una) el 14K y Sun Yee On se equipara con los nuevos zares mundiales del crimen. El nombre triada se basa en el hecho que su organización la forman miles de células de solo 3 miembros (¿aprenderían de Lenin y su centralismo democrático?) y de ellos solo uno se relaciona con el resto del conglomerado del vicio. Estos Triados tienen negocios sucios como tráfico ilegal de personas; duplicación de tarjetas de crédito; prostitución; clínicas ilegales; muertes por encargo; protección; falsificación de telas, en fin. Aun así, no se le acercan a la Mafia Rusa. En cuanto a las Maras son muchachones del quebrantamiento menor de la ley. Pandilleros de esquina. Con los rusos si estamos hablando de cosas serias. En cuanto al capitalismo salvaje que se vive en Rusia, es de verdad salvaje. Indómito. Es brutal, cruel. Asesinan periodistas que critican empresas o empresarios. Con novedosos métodos radioactivos como telurio, bismuto y polonio en varias presentaciones; bebidas, comidas e inyecciones. Torturan y desaparecen líderes sindicales. Arruinan corporaciones. No hay controles sobre los monopolios que se alimentan del poder del estado. Los tribunales obedecen al dinero y los organismos de seguridad velan por el bienestar de los mogules, millonarios y magnates que se pasean por todos los mares del mundo con los yates más lujosos jamás vistos. El Dilbar con un costo de 600 millones de dólares. El Pelorus con un costo de 300 millones de dólares y otros 23 grandes yates. La disparidad entre ricos y pobres en la Federación es abismal. Chocante. Incluso aberrante.

Y entonces vienen los tontos. Los necios. Los propios bobos sudacas, opositores radicales, vienen a decir que la presencia del gobierno ruso es la reedición de la Guerra Fría. Hasta el avispado de Julio Borges incurre en tal disparate. Hablan galimatías al anunciar un nuevo enfrentamiento entre el comunismo y el capitalismo. Dios. ¿Por qué los cubres con la sombra de la brutalidad? ¡Te ruego le des luces! De manera que nunca más se les ocurra decir que hay guerra fría y que en Rusia no hay capitalismo de ningún tipo. Me sorprendió que Milagros Socorro se alarmara por la petición de Henri Falcón de invitar a los rusos como observadores electorales. Por mí, que inviten al cielo y al infierno; a blancos y negros; a judíos, musulmanes, cristianos y protestantes: a tirios y troyanos; al Caracas y al Magallanes y finalmente al Real Madrid y al Barcelona. ¡No le pongo ni veto ni impedimento a nada ni a nadie! Los rusos y los americanos buscan exactamente lo mismo: Petróleo y minería. Por todos los santos. ¿Hasta cuándo? Solo que USA y su grupete de países amigos le han dado al G4 y parecidos más de 500 millones de dólares y lo rusos no dan, pero ni el saludo. No sueltan, pero ni un eructo. ¡He allí el detalle! Aquí no hay, pero ni pizca de guerra fría y si se pueden repartir a Venezuela entre ambas potencias no duden en que agarrarán un gigantesco cincel y nos partirán en dos pedazos. Y aleluya aleluya cada quien agarre la suya. Así que os recomiendo a todos unidad de propósitos y acción. Juntos nos vemos bonitos.

@eduardo_semtei

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Laureano Márquez

Como el Watergate, que llevó a Nixon a renunciar a la presidencia de los Estados Unidos, la visita de la segunda de a bordo se ha convertido en un escándalo que compromete ya a la presidencia de Pedro Sánchez, el primer ministro y casi rey de España. Un velo de misterio se teje sobre las 14 horas que pasó en Madrid la susodicha: que si no bajó del avión, que sí lo hizo pero sin pisar suelo español (quizá el suelo español está en el subsuelo), que si hablaron fue poquito, “que no, ¡pardiez! que fueron 25 minutos”, dicen los contrarios, “pero 24 de un silencio ensordecedor”, argumentan ellos en su defensa. El ministro se esconde, la eurocámara debate el caso. En fin, ella debe estar feliz, en el centro del debate mundial.

En medio de esta empanada gallega en la que se ha metido el nuevo gobierno de España con el tema se produce una inesperada visita del inefable Rodríguez Zapatero a Venezuela para reunirse con el que te conté y la susodicha. Esto viene a echarle leña al fuego. Sea que Zapatero haya acudido “motu proprio” o enviado por el gobierno de la “mae patria”, esto, como diría Rafael es un escándalo, ¡escándaaaalooo!, por el comprometedor momento en que se produce.

Nada es azaroso en relaciones internacionales y si en algo hay cálculo es en la diplomacia, en la diplomacia y en la complicidad. Lo que está claro es que quien tiene aquí la sartén por el mango es la susodicha porque ella puede chantajear al gobierno de allá diciéndole: “Si no hacen tal cosa o tal otra, hablo y lo cuento todo”. Si en algo está clara esta gente es en la cantidad de desprestigio que son capaces de proporcionar más si el desprestigiable ya de por sí, ayuda. Además, lo que juega a su favor es que ella no tiene por qué decir la verdad -si la hubiere- puede inventarse que anduvo de paseo por la Gran Vía y hasta mostrar la factura de la compra de una cartera Carolina Herrera en el Corte (que ya no es inglés por lo del Brexit).
El caso es que el Parlamento Europeo, es decir, la versión contemporánea del Sacro Imperio Romano Germánico, debate hoy si el Delcygate violó las sanciones impuestas por la Comunidad Europea al régimen venezolano. Tremenda complicación para España. Una pregunta inocente surge de todo esto: ¿Por qué Sánchez arriesga tanto en la defensa de un régimen que todo el mundo democrático condena de manera unánime? Súmese a lo anterior la negativa de recibir a Guaidó, cuando las principales democracias del mundo lo hacían y él mismo lo había reconocido tiempo ha (que es lo de menos porque parece que el presidente español tiene una capacidad de desdecirse que ya hubiese querido aprovechar humorísticamente el gran Gila).

Cuando uno medita un poquito en la respuesta, todas las opciones conducen a lo metálico (no hablo del hierro ni del aluminio), porque de otra manera no se explica por qué correr tamaño riesgo, amenazando la estabilidad de su propio gobierno al producir la animadversión del resto de los gobiernos europeos y del de los Estados Unidos. Una causa tiene abierta, por cierto, en España el exembajador de Zapatero por algo relacionado con 38 millones de dólares de PDVSA, solo por comentar. Dicho de otro Modo, parece que aquí parece que todo el mundo sabe algo de alguien.

Ya lo llaman Delcygate.

https://talcualdigital.com/ya-lo-llaman-delcygate-por-laureano-marquez/

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“El Sistema de Justicia y los órganos que lo integran deberán presentar anual y públicamente, un informe detallado y preciso de la gestión realizada durante ese período. En tal sentido, deberán brindar explicación suficiente y razonada de las políticas y planes formulados, su ejecución, metas alcanzadas y presupuesto utilizado, así como la descripción de las actividades realizadas durante este período”.

Esto establece el artículo 25 de la Ley del Sistema de Justicia, pero en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) parece que desde 2013 olvidaron esta disposición, porque a partir de esa fecha dejaron de presentar su informe anual a la ciudadanía.

El pasado 31 de enero el máximo juzgado dio inicio formal a sus actividades con el acto de Apertura Judicial, en el cual su presidente, magistrado Maikel Moreno, ofreció un discurso que fue presentado como “informe anual de gestión”. Sin embargo, apenas tuvo datos que sirvan para evaluar el desempeño del organismo y del Poder Judicial en su conjunto, mientras que sí estuvo cargado de amenazas a la disidencia y mensajes que dejan clara la alineación de la justicia venezolana con el Gobierno de Nicolás Maduro.

Moreno solo informó que a lo largo de 2019 el TSJ resolvió 2.893 “asuntos”, lo cual no quiere decir que haya sentenciado igual número de casos. “La Sala Plena resolvió 115, la Sala Constitucional 520, la Sala de Casación Penal 247, la Sala de Casación Civil 621, la Sala Político Administrativa 816, la Sala Social 496 y la Sala Electoral 68”, desglosó, pero sin precisar, como sí lo hicieron en el pasado sus antecesores en el cargo, cuántas causas recibió la máxima instancia judicial en el mismo período de tiempo.

Sin embargo, el único dato aportado por el funcionario revela que el rendimiento del organismo en los últimos doce meses fue inferior al del año anterior. En su discurso de 2019, Moreno aseguró que el TSJ resolvió en 2018 4.400 asuntos, pero las cifras que ofreció la semana pasada sobre la gestión de 2019 son 34,25% inferiores. De esta manera, el funcionario insiste en su política de opacidad, que ha sido denunciada en el pasado por Acceso a la Justicia.

El también presidente de la Sala de Casación Penal informó por primera vez desde que abre el año judicial cuántos casos recibieron y decidieron los demás tribunales del país, como era la costumbre antes de su nombramiento como principal figura del máximo tribunal. Aclaró que, pese al sabotaje eléctrico, ingresaron 368.283 causas y fueron decididos 435.229 asuntos inherentes a todas las competencias y jurisdicciones del país. En 2017 la entonces presidenta del TSJ, magistrada Gladys Gutiérrez, aseguró que en 2016 el Poder Judicial dictó “1.591.661 fallos en todos los ámbitos materiales y territoriales”. Esto significa una presumible disminución de la productividad de los tribunales de aproximadamente 73%, aunque también incide en ello la reducción de casos ingresados.

Finalmente, Acceso a la Justicia aclara que cuando el presidente del TSJ se refiere a “asuntos inherentes a todas las competencias y jurisdicciones del país” se trata de actos jurídicos de cualquier tipo durante un proceso judicial, incluso de trámite, y no necesariamente sentencias, como hemos ya explicado anteriormente sobre lo que son realmente “expedientes decididos” del TSJ.

Opacidad total

A pesar de que también es el presidente de la Comisión Judicial, organismo encargado de designar y remover a los jueces provisorios, temporales y accidentales, por tercer año consecutivo Moreno obvió informar cuántos juzgados cambiaron de titular.

Acceso a la Justicia advierte que esta información es crucial, porque de los más de dos mil tribunales que hay en el país, 70% de ellos están ocupados en la actualidad por abogados que pueden ser despedidos de un momento a otro por la Comisión Judicial sin ningún tipo de procedimiento previo.

En materia disciplinaria, el funcionario solamente mencionó que la Inspectoría General de Tribunales realizó 316.056 inspecciones, “91,4% más que el año anterior”, resaltó.

Alineación absoluta

Moreno inició su discurso asegurando que 2019 fue un año de “desafíos y enseñanzas”, en el que “los venezolanos empezamos a creer en nuestra propia capacidad de resistir los embates de las políticas y de las élites y la presión de los imperios contra un país que decidió ser verdaderamente libre e independiente”.

Asimismo, no tuvo empacho en calificar de “traidores” a los diputados de la Asamblea Nacional, de quienes dijo que “amparados en las atribuciones que el pueblo les dio decidieron darle a la espalda para unirse en un complot con gobiernos extranjeros y sus lacayos”.

Acto seguido advirtió: “La justicia llegará con firmeza a los responsables de los daños que procuran hacerle a todo el país y a su pueblo noble y valiente”. Y como muestra recordó los diez fallos que la Sala Plena dictó el año pasado despojando de su inmunidad a una veintena de legisladores opositores.

Pese a que en varias ocasiones aseguró que las actuaciones del TSJ se guían por lo establecido en la Constitución, Moreno cerró su intervención con una declaración que comprueba la sumisión del organismo al chavismo:

“Hoy más que nunca debe existir la colaboración entre las distintas ramas del Poder Público, ante la brutal campaña internacional desarrollada para desconocer y deslegitimar el Gobierno legalmente constituido, debemos estar integrados en un bloque o muro de contención para que estos planes de conspiraciones no se lleven a cabo”.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

La falta de información adecuada impide a los académicos, organizaciones de derechos humanos y ciudadanos de a pie ejercer la llamada contraloría social sobre el Poder Judicial y velar porque éste cumpla su labor de manera correcta. Asimismo, el incumplimiento de esta obligación constitucional y legal por parte del responsable de sancionar el quebrantamiento del ordenamiento jurídico contribuye a la anomia institucional que vive Venezuela y abona al desmantelamiento del Estado de derecho.

Viernes 7 de febrero 2020

Enlace a la nota: 2020/ https://www.accesoalajusticia.org/tsj-inicio-2020-informando-que-quiere-...

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En la política alemana hay -o había- dos tabúes: uno grande y otro pequeño. El grande dice, ningún partido democrático debe hacer coaliciones con AfD (Alternativa para Alemania) un partido con potencial fascista, xenófobo hasta la exageración, incluyendo incrustaciones antisemitas. El tabú más pequeño rige predominantemente para los socialcristianos (CDU/CSU) y dice: nunca –o casi nunca- hacer coaliciones con la extrema izquierda representada por Die Linke.

Ambos tabúes operan en función de la conservación de un amplio centro formado por Verdes, socialdemócratas, socialcristianos y liberales, clave que explica la estabilidad política de la nación y, en gran medida, su envidiada prosperidad económica. Pues bien, en nombre del tabú más pequeño ha sido roto en Turingia (05.02.2020) el tabú más grande, la de no realizar alianzas con la extrema derecha, hecho que ha causado, según periodistas ávidos por motejar a las noticias, un terremoto político.

Los hechos: Bodo Ramelow de la Linke -pese a ser reconocido por sus adversarios como un buen gobernante- no logró alcanzar en octubre la mayoría absoluta. No obstante, gracias al apoyo de los Verdes y de la SPD más la abstención de la CDU esperaba ser reelegido ministro-presidente de Turingia y de este modo ejercer un gobierno “tolerado”. Después de dos votaciones seguidas, la CDU, que no había presentado candidato, dio su apoyo al candidato de los liberales Thomas Kemmerich cuyo partido, FDP, representa apenas un 5% de la votación regional. Algo que habría sido lógico si es que Kemmerich no hubiera sido elegido ¡por un voto! (45 contra 44) gracias al apoyo inesperado -inesperado pero urdido – de AfD a su “ex- enemigo” liberal.

De la noche a la mañana, el liberal Kemmerich se convirtió en el candidato de la extremista AfD. ¿Por qué ese apoyo? Muy simple: la AfD irrumpiría como fuerza política rectora de Turingia y los raquíticos liberales -que de liberales solo les queda el nombre– asumirían el gobierno. Negocio redondo. Con lo que no contaron ambos fue que la oscura jugada provocaría un fuerte repudio nacional. Todos los partidos democráticos, incluyendo fracciones de los liberales -cuyo dirigente Alexander Graf Lamsdorff dijo “no podemos ser elegidos por fascistas”- exigieron la renuncia de Kemmerich. Por mucho que el parlamentario repitiera que él no gobernará con la AfD, hasta el más lerdo podía darse cuenta de que su mandato surgió de un acuerdo negociado entre la ultraderecha y la propia CDU empeñada en que la coalición- roja- roja-verde no llegue al gobierno por segunda vez.

Pocas veces, tal vez nunca, ha habido una presión nacional tan grande en contra de una decisión regional. Al fin, Angela Merkel sintetizó la voz pública con una lapidaria frase pronunciada desde Pretoria: “El procedimiento del Parlamento en Turingia es inadmisible”. Al jefe de los liberales Christian Lindler quien al parecer había dado visto bueno al nombramiento de Kamerich no le quedó más alternativa que pedir la renuncia del recién elegido ministro-presidente y por consiguiente, la disolución del Parlamento de Erfurt. Zigzagueante curso que le puede costar caro: si hay repetición de elecciones su desprestigiado FDP quedará fuera del parlamento.

5 y 6 de febrero: días de plena civilidad en la aparentemente ritualizada política alemana. Discusiones intensivas, orgías mediales e incluso gestos épicos –la jefa de la Linke, Susanne Nennig-Welsow se acercó a felicitar a Kamerich “a lo Pelosi” arrojando a sus pies un ramo de flores-. Minucias aparte, lo importante puede resumirse en una pregunta: ¿Ha sido evitada la ruptura del tabú? La respuesta solo puede ser negativa. El tabú ya está roto, vale decir, la incorporación, aunque circunstancial y momentánea de AfD a la política oficial, ya ocurrió. Si se quiere, ha sido un primer intento para constituirse en fuerza decisiva. De ahí que la pregunta del momento es si esa ruptura será fractura o trizadura. Por el momento podemos aventurar algunas deducciones. A fin de simplificar sera conveniente hacer una división entre deducciones politológicas (o teóricas) y deducciones políticas.

Desde el punto de vista politológico, junto a las grandes ventajas que ofrece el sistema parlamentario –debate público, limitación del poder ejecutivo, entre otras- han quedado claras algunas de sus inmanentes debilidades. Quizás la más notoria de todas es que mediante el procedimiento de las alianzas electorales, el elector pierde gran parte de su soberanía.

La autonomía poselectoral de los partidos es efectivamente muy amplia bajo un sistema parlamentario. Supone de hecho una gran confianza de los electores en sus elegidos pues “ellos harán lo mejor posible con mi voto”. Eso no sucede siempre. O casi nunca. De modo que la autonomía de la clase política respecto a sus electores termina por producir resentimientos que, si se acentúan, llevan a un malestar con la política en general ante el regocijo de demagogos y extremistas como los de AfD quienes desde sus puestos políticos elevan su discurso en contra de los políticos.

A las insuficiencias del sistema parlamentario se suman en Alemania las que provienen del sistema federal. El federalismo, aparte de sus ventajas (una mayor autonomía económica y cultural, una disminución de los excesos derivados del centralismo) conlleva un latente peligro: que las decisiones a nivel regional no sean concordantes con las de nivel nacional. Ha sido el caso de Turingia. La incorporación de AfD al decisionismo parlamentario, por muy breve que sea, rompe con un consenso tácito nacional. Hecho que explica por qué, aún después del rechazo nacional existan en Turingia fuertes resistencias al interior de FDP y CDU. De ellas profita AfD, convertida así en adalid de la autonomía regional en contra de los dictados de "la burocracia de Berlín".

Los defensores de la elección de Kammerich vía AfD apelan al principio constitucional. ¿En dónde dice la Constitución que las alianzas con determinados partidos ha de ser interdicta? ¿Fue acaso la elección de Kammerich ilegal? Y efectivamente, apelando a un principio jurídico formal, los defensores de la elección de Kammerich tienen razón. No así, empero, desde el punto de vista político pues las decisiones políticas no solo se dejan regir por el principio de la legalidad –eso llevaría a una judicación de la política- sino también, como destacaron a su debido tiempo Carl Schmitt y Max Weber, por el principio de la legitimidad.

La legitimidad, por cierto, debe ser legal. Pero a su vez supone atender a condiciones no prescritas por la ley, entre ellas las que se derivan de los consensos públicos, de las tradiciones nacionales y de principios éticos predominantes. La ruptura de un tabú no significa necesariamente una ruptura con la ley. Y bien: eso es lo que ha ocurrido en Turingia. Los parlamentarios electores de Kammerich han roto con una norma –no con una ley– derivada de la legitimidad. Con sus provincianas maniobras han demostrado una enorme falta de sensibilidad con respecto a los consensos y tradiciones de posguerra.

¿Cómo no se les ocurrió que precisamente en los días cuando era conmemorado el Holocausto podía ser aceptado como definidor político un partido cuyo dirigente máximo Alexander Gauland opina que el periodo nazi fue una “cagadita de pájaro” (Vogelschiss) y en una región donde su candidato Björn Hocke es considerado un redomado fascista?

Al escribir estas líneas no está decidido si en Turingia serán llevadas a cabo nuevas elecciones u otro será el procedimiento de gobernabilidad. Lo que sí es seguro es que cualquiera opción lleva a un reforzamiento de la ultraderecha. Si hay elecciones, recogerá votos surgidas de las ruinas del FDP y de la caída de la CDU. Si no, aparecerá como víctima de una confabulación fraguada por la burocracia de Berlín. Y por sobre todas las cosas, ocurra lo que ocurra, AfD ha logrado la ruptura de un tabú. No será la última vez. Sus dirigentes saben que en los bordes más conservadores del socialcristianismo hay grupos que no aceptan la tonalidad liberal impuesta por Angela Merkel y ellos no vacilarán en dar su apoyo a la AfD si la izquierda en sus formas rojiverdes se convierte en alternativa de poder.

La sensibilidad de una de las más talentosas escritoras alemanas de nuestro tiempo, Juli Zeh, la llevó a escribir una novela titulada “Corazones Vacíos”. Allí nos describe una Alemania con un gobierno presidido por AfD surgido como consecuencia de la capitulación de los partidos democráticos de la nación. Presentada como distopía, la novela de Zeh podría ser -ojalá no lo sea- un visión anticipada de la realidad.

PS. Importante es considerar que la ruptura del tabú en Turingia no solo fue obra de las innegables habilidades de AfD. Todos los partidos políticos alemanes deben ser sometidos a crítica. Por de pronto, Verdes y socialdemócratas, en su afán de crear un frente electoral de izquierda, han hecho todo lo posible por empujar a la CDU más hacia la derecha, donde la espera ansiosamente la AfD. El ejemplo más reciente lo proporcionaron los Verdes de Bremen en mayo del 2019. Habiendo llegado la hora de formar gobierno, los Verdes debían elegir entre el partido mayoritario, el social cristiano, o los dos partidos de izquierda perdedores, socialdemócratas y la extrema izquierda (Linke). Pues bien –llevados por su seudo izquierdismo originario- optaron por la segunda posibilidad. No fue exactamente igual a lo hecho por la FDP y la CDU con respecto a la AfD en Turingia. Pero fue parecido. Sentaron un caso precedente. De la suma de casos similares podría resultar perfectamente un progresivo deterioro de la democracia alemana. Ya ocurrió una vez.

Febrero 09, 2020

Polis

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Mariza Bafile

Foto Flavia Romani ©

Nueva York pareciera haber amanecido más caótica que nunca. Caminamos por la calle 25 de Manhattan. Desde la hilera infinita de automóviles se percibe el nerviosismo de los choferes. Una sirena grita a lo lejos. Oleadas de personas llenan las aceras y solo los turistas levantan la vista para mirar su entorno. Todos los demás van ensimismados, escuchan música, hablan por teléfono y gesticulan cual si fueran mimos dando un espectáculo. Cada uno anda en su burbuja, siempre contra reloj. El tiempo en Nueva York se escurre entre los dedos. Nunca es suficiente. Finalmente vemos la entrada del Johny’s Luncheonette en el 124 West de la 25th. Entramos y allí nos está esperando Stefano Fossa, actor y director.

Ocupamos la única mesa. El local consiste en una barra llena de jóvenes comiendo abundantes desayunos en un ambiente alegre y ruidoso. “Este lugar me recuerda un momento muy especial y feliz de mi vida. Estudiaba en The Stella Adler Studio of Acting y venía aquí a comer. Vivía en la burbuja que te permiten una escuela, una Universidad, lugares en los cuales todos se conocen y ayudan a lograr un sueño que es, finalmente, un sueño compartido. Veía la realidad como un espectador”.

Recientemente Stefano Fossa lanzó una primera serie denominada “Killing Tigers”, título que traduce una expresión muy común entre los venezolanos: “matar tigres”, empleada para indicar que se están realizando trabajitos ocasionales.

A pesar de las restricciones de producción, su aceptación ha sido mayor de lo esperado, seguramente porque muchos de los jóvenes venezolanos y latinoamericanos en general, quienes estudian y viven en Nueva York, pueden sentirse identificados con sus personajes.

“Es un poco autobiográfica. En cada personaje hay algo de mi historia personal. Algunas son cosas que me pasaron, otras son ficción y otras más las vivieron personas que conozco. Hubiera querido hacer algo más denso y complejo, pero la realicé con mi dinero y por eso tuvo que ser algo sencillo. El esfuerzo fue grande, no solamente de mi parte ya que yo estaba realizando mi proyecto y estaba tan entusiasmado que no conocía cansancio, sino de todos los amigos quienes trabajaron conmigo 12 y 13 horas al día sin cobrar nada”.

Stefano Fossa es venezolano, aunque sus raíces del lado materno tienen sangre catalana y del lado paterno italiana. Considera que ese amor por el arte lo heredó del abuelo paterno quien emigró desde Treviso en el norte de Italia y nunca más regresó. “No conocí a ese abuelo, pero me dicen que fue actor, pintor, artista y que me parezco mucho a él”.

La pasión por el cine y la actuación lo acompaña desde siempre. “Desde que era niño me encantaba ver películas. Quería ser actor y tomé un primer curso de actuación en el Banco del Libro cuando tenía 13 años. Apliqué para estudiar cine en la Universidad Central de Venezuela. Luego me aceptaron en Derecho en la Universidad Católica y la situación política del país empezó a deteriorarse tanto que preferí una carrera que hubiera podido darme instrumentos para luchar contra la injusticia y ayudar mi país”.

Situaciones familiares lo obligan a salir de Venezuela. Aprovecha la oportunidad para ir a estudiar Film Production en el Reino Unido. “Estaba en una pequeña ciudad a dos horas de Londres. La cultura de ese país era profundamente diferente de la mía, nadie saludaba, era muy difícil relacionarse. Así que de nuevo me encerré a ver películas. En clase veíamos muchas y en mi casa veía otras que alquilaba en la biblioteca. Conocí el cine de todo el mundo y me enamoré muchísimo más de este arte. Lo que más me gustaba era actuar, escribir y dirigir”.

Tras esta experiencia Fossa vuela a Milán, donde vivía su hermana, y se inscribe en la Escuela de Teatro Grock. “Toma el nombre del reconocido circense suizo Charles Adrien Wettach conocido como Grock. Es una escuela extremadamente dura y exigente. Se basa esencialmente en el movimiento. Te obliga a una exploración continua de ti mismo. Durante los primeros seis meses la profesora se dedicó únicamente a enseñarnos a caminar. No nos dieron ningún texto. Lo único que hacíamos era caminar. Yo era el más joven y cuando los más ancianos hacían preguntas, la profesora decía que en el teatro no hay respuestas porque tu mente trata de entender lo que estás haciendo y en realidad eso no tiene comprensión. A los seis meses nos dieron el primer texto. Teníamos que preparar un monólogo y luego audicionar para ser aceptados en el segundo año. Había que recitar frente a todos los profesores. Preparé un monólogo de Tennessee Williams y pasé al segundo año”.

Poco antes de terminar el segundo año lo aceptan en The Stella Adler Studio of Acting de Nueva York. “Era la primera vez que venía a Nueva York. Siempre le decía a mi familia que el día que llegara a esta ciudad me quedaría para siempre. Y así fue. Llegué a casa de una amiga actriz sin tener idea de dónde estaba. Al principio lo que más me impactó fue la diversidad de las personas y también de los vecindarios. Me encantaba caminar y así ir descubriendo la ciudad. Sentía que la quería comer”.

Stefano aprovecha cada segundo de su paso por la escuela de Stella Adler. “Quería aprender y aprender, era ese mi único objetivo. Me gusta empezar de cero, me da libertad porque no siento la presión de hacerlo perfecto. El teatro se logra a partir del error. Te equivocas una y otra vez hasta lograr hacerlo bien».

Actualmente comparte su trabajo actoral con la escritura. “Alguien dijo ‘Acting is Writing’. Comparto plenamente esa idea. Actuar y escribir van de la mano. Siempre he tenido un cuaderno y un bolígrafo. Así escribí mi primera canción a los 12 años, los poemas políticos dedicados a mi país, y también mi diario de Nueva York. Aquí deseo crear un espacio en el cual tenga cabida el talento venezolano. Quiero hacer proyectos que ayuden a conocer la realidad de mi país”.

Risas, conversaciones en voz alta, nos interrumpen de vez en cuando. Stefano mira a su alrededor y comenta: “Cuando estás entre las paredes de la escuela todo parece fácil. Yo había trazado mi plan de vida y, solo cuando salí de la Adler me di cuenta de cuán dura era la realidad. Sin embargo, vivir en Nueva York es una gran enseñanza. Entiendes que nadie está esperando por ti, que hay muchos otros compitiendo para lo mismo y que debes salir de la sombra si quieres ir adelante. Aquí aprendí la humildad y a respetar cualquier trabajo”.

Al hablar de su relación con Nueva York sonríe: “A veces la odio, pero la mayoría de las veces me encanta, aunque te jamaquee. Ha sido mágica en demasiados momentos. Me han pasado cosas que no me hubieran pasado en ninguna otra parte. Nueva York te deja una marca, te cambia, te exige que entiendas quién eres y qué quieres. Aquí no puedes ser falso, la ciudad expone tus defectos y debilidades y tienes que ver como los enfrentas porque o creces o te quedas atascado”.

ViceVersa

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