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Carlos Raúl Hernández

La fiesta inolvidable

Carlos Raúl Hernández

El gobierno se volvió a equivocar con la contrahecha aplanadora en la directiva de la A.N, aquelarre hacia dentro y fuera del país. En la fenecida democracia, los partidos mayoritarios dejaban un espacio para las minorías, y así muchos regentaron una posición, entre ellos Isturiz y el hoy trumpista Pablo Medina, para no hacer una reláfica de micropartidos. Responden así, de manera lineal e infantil, a lo que hizo la oposición lineal e infantil en 2016.

Ojo por ojo se gobierna el país de ciegos y tuertos, en que la revolución convirtió a Venezuela. Pese a eso, en tiempo real, hoy, “no está la Magdalena para tafetanes” ni “el horno para pasteles” ni “el cxñx… para apretones”, como sentenciaba un viejo libro de proverbios españoles que conocí por Antonio Gala. La abrumadora mayoría requiere como hemos dicho hasta los límites, que quienes gobiernan, los responsables, la saquen del vertedero de miseria a donde la llevaron el ideologismo y la simpleza.

Estamos obligados a hacerlo entre todos, con el entendimiento entre Estado y sociedad, empresarios, trabajadores y gobierno, con apoyo financiero global. Un entorno bastante aneuronal se empeña en no olvidar ni aprender y otros se la dan de muertos para agarrar zamuros vivos, e insisten en continuidad administrativa.

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40 billions boy
Mientras Washington Post anuncia que el departamento de Estado investiga manejos opacos de “$40 billions” para “liberar a Venezuela”, o para liberarse los liberadores de estrecheces materiales. El proyecto colectivista y anacrónico de estatizar la economía que comenzó hace 22 años, una vía ya muerta desde la debacle del Muro de Berlín, resucitó por el vodú de sus teóricos y prácticos locales y vuelve a morir con el socialismo XXI.

@MercedesMalavé escribió sobre la tragicomedia en la instalación de la A.N: “Hoy #5Ene reinicia la vieja forma de hacer política, la de la confrontación agónica, la de la fantasía de que un grupo se impondrá sobre otro. Con ánimo de laboriosa hormiga, la sociedad civil debe volver a tejer un país de oportunidades y convivencia democrática…”.

Pero tampoco hay dudas de que la permanencia de este fiasco revolucionario es culpa directa, eterna e indelegable de que otro fiasco revolucionario del lado contrario llamó a la abstención desde 2005 y a toda suerte de memeses como las “salidas”, los calle-calle y el decretó el cierre de la vía electoral. Mercedes también dice que el primitivismo de las respuestas en las redes demuestran que el llamado a la abstención fue un lavado de cerebro en la gente, víctima principal.

Palangre por hambre
Hay posibilidades de recuperar la democracia hoy, como en 2016-17-18-19 y 20, pero si seguimos dirigidos por mentes mermadas, se perderán. El bloquecito social que instaló Trump como oposición, hundió a las fuerzas democráticas en la sentina, dirigido por prepolíticos, asesores mermados, y sicarios morales, algunos de ellos palangristas de tradición y otros nuevos, desempleados que tuvieron que hacerlo para sobrevivir, especie de lumpen periodístico

Hace tiempo y particularmente desde el #5Ene2019, la comedia degeneró en el negocio pantanoso que hoy investigan en EEUU. Los responsables de que el gobierno haya ganado 90% de las curules con 20% del padrón electoral, hacen graciosas exhortaciones a “la lucha”, cuyo único motivo es el manejo a discreción de bienes nacionales para uso privado.

Varias declaraciones de prensa de comienzos de año merecen referirse. Leopoldo López, entre conocidas citas de Mandela y de autoayuda, nos informa que “hoy es un día de firmeza y compromiso. Mi reconocimiento al presidente legítimo de Venezuela, Guaidó y los diputados electos el 6Dic2015 … (la situación) se va depurando… de un lado los que se arrodillan y de otro…etc”.

¿Habla Ud, indostaní?
Idea curiosa en quienes disfrutaron en enero de 2019 de casi 60% de apoyo febril y hoy “depuran” por debajo de 10%, aunque tantas veces se les advirtió. Un tanto más churrigueresca, la dramática exhortación de Guaidó a sus antiguos fratelli de aquel G4, sin ahorrarles el enchave de llamarlos por sus nombres, a cerrar filas en “la línea de defensa de la república”. Gracias a la pandemia me dediqué a ver películas clásicas que, según diría una querida amiga, “son como los novios nuevos. Es difícil verles defectos”.

Esos pronunciamientos redentores me recordaron La fiesta inolvidable de Blake Edwars protagonizada por Peter Sellers la mejor comedia existente, que casi lo mata a uno de risa. No sé por qué la asocio con las mencionadas declaraciones. Peters Sellers recién llegado de India, consigue ser extra en un rodaje de Hollywood, soldado portaestandarte que caería heroicamente en la escena final.

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Pero se le olvida el guión y por mucho que lo ametrallan, da tras pies sin derrumbarse, hasta que el director grita desesperadamente “¡corten, corten, corten, por favor, corten y sáquenlo!”. Esperemos que el Presidente Provisional hasta dos mil siempre recuerde que si lo ametrallaron sus compañeros, mejor dejarse caer. Igual podrá disfrutar de su inolvidable fiesta, como muchos de sus partners desde hace rato, que dirigen sanciones e invasiones para que el gobierno renuncie.

@CarlosRaulHer

Una temporada entre cielo e infierno

Carlos Raúl Hernández

A Carmelo Casale

Rimbaud antes de los 20 años había escrito los textos más gloriosos de la poesía en occidente, pero la abandona por el desorden existencial de los cafés de París, absentia, ajenjo, la apasionada y destructiva relación con Verlaine concluida a tiros, descrita en el film Eclipse total con Di Caprio. Intenta una vida burguesa que inmediatamente abandona, para recomenzar como contrabandista de armas y esclavos en Harar hoy Yemen. “Es posible que jamás consiga la paz de espíritu, que ni moriré ni viviré en paz”.

Estrella fugaz, murió terriblemente a edad de 37, pero su resplandor es rayo que no cesa. “Yo es otro”, había escrito: el cambio, el renacimiento, emblema de la bohemia de Saint Michel, donde fulguraban sus ojos adolescentes azul metálico, tanto que Víctor Hugo lo llamó “el Shakespeare niño”. Alguien dijo –todo está dicho, todo está pensao- que la vida es una continuidad de sobresaltos grandes y pequeños que termina en la misma mar.

Un continuum, una corriente fluvial según Manrique y le adjudicamos comienzos, finales y recomienzos para disponer de juguetes nuevos que le den razón al ser. Año Nuevo, Navidad, nuevo gobierno, amores nuevos, amigos y enemigos que aparecen, nuevas etapas marcadas por fechas que pasan a ser históricas. La caída del Muro de Berlín, el derrocamiento de las Torres Gemelas, la toma de las Bastilla, el 23 de enero de 1958, el 24 y el 31, nuestro cumpleaños o el de las personas queridas son muescas en nuestras Colt 45.

Dibujamos relucientes objetivos para el año, bajar de peso, hacer ejercicio, aprender una lengua, escribir un libro, llamar a alguien, iniciar un proyecto. Con eso sentimos que se inicia un ciclo y dejamos otro atrás. Recomenzamos, reseteamos. “Yo es otro”. Nietzsche escribe que “nos convertimos en hombres cuando aprendemos a usar el pasado para vivir y rehacemos la historia por conocer lo ocurrido”. Eso lo amplía Freud con su “método peligroso” para que la conciencia ejerza dominio sobre el pasado del sujeto.

El teorema de la tortilla
La historia de un hombre, si no la digiere, lo mata, piensan Freud y Borges, pero según el positivismo político, las sociedades cumplen dictámenes de la historia. Para la acción, al contrario, son endodinámicas, la praxis humana las transforma desde su interior, porque la gente trata de hacer las cosas más rápido, más alto, mejor y eso es la evolución social que condujo a la modernidad y la democracia. Los seres humanos, a diferencia de los animales, las plantas o el universo, no somos solo órdenes espontáneos, sino centros de voluntad, artífices.

Las ideologías nos hacen crear sistemas pasadistas, reaccionarios, que frenan el cambio o lo retrasan, al coartar la creatividad, la libertad, reprimir las ideas, la investigación, la búsqueda de lo nuevo y el saber. La civilización se ha construido con los ladrillos de ideas en su época heréticas y el pensamiento se desarrolla derribando ídolos por otros. Lo que llamamos progreso es la conjunción de pasado y presente, ruptura y continuidad. Alguien dice que la praxis comienza en el desayuno, por romper los huevos.

El hombre irrespeta la realidad, las condiciones que lo sujetan, la inacción, la esterilidad, la postración, el culto primitivo a lo objetivo, el miedo al trueno, al fuego, al mar. En la lucha por el poder, la lectura de las condiciones es interesada. Puede ser que para mis fines convenga retrasar o impedir un evento, y un medio eficaz es convencer a otro de que “hay que esperar”, porque favorece mis planes. Para gran parte de la humanidad este año 2020 ha sido de pesadumbre, sufrimiento, o fastidio.

Doñitas de la filosofía

Gracias a las redes, conocimos la opinión sobre la pandemia de importantes o notorios filósofos y con excepciones nos tocó leer sub pandemias de disparates, “doñitas del Cafetal” de toga y birrete. Algunos argumentaban la conspiración china para dar jaque mate a occidente, o una maniobra norteamericana-israelí para vender vacunas pret-a-porter. A otros les sirvió para meter el contrabando del post humanismo: que dentro de poco viviríamos eternamente o que se desplomaría el capitalismo sucedido por un orden totalitario.

Se demostraría la superioridad autoritaria para enfrentar la crisis mientras a occidente se le caería la careta y dejaría morir en masa a los pobres. No faltó quien viera un castigo divino y un holocausto indetenible. Lo cierto es que el Covid-19 es una pandemia amateur comparada con la peste negra, la viruela, la gripe española, la gripe asiática y otras grandes amenazas globales del pasado. La organización social que conocemos no se va a desplomar para que surja la sociedad perfecta, aunque la pandemia acelera cambios que ya venían desde hace tiempo, como el teletrabajo.

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Otra de las sub pandemias fue el fastidio, pero el “yo es otro” hizo que la gente se reinventara en la producción de postres y de las más variadas comidas, masificando el delivery. También se masificó el yoga, la lectura, el consumo de series (la gente ahora va más tranquila al infierno porque hay buena conexión). Viene 2021 con sus novedades, aunque en marzo ya sabremos que no eran tan profundas como imaginamos, pero el imperativo seguirá siendo transformar la realidad ¡Feliz 2021 queridos amigos!

@CarlosRaulHer

Cadáveres en el closet

Carlos Raúl Hernández

Tomar conciencia de los fracasos, analizarlos, enmendarlos, actuar para redimirlos y reconvertirlos, es uno de los hallazgos clave de la cultura y de ahí nace el conocimiento, el autoconocimiento y el bienestar personal. El Salmo •32:3 dice que “Mientras guardé silencio, mis huesos se consumían por el dolor diario”. Agustín escribe la primera autobiografía conocida, precisamente Confesiones, libro que da relieve al sacramento. Allí reconoce descarnadamente sus pecados y fallas hasta encontrar la fe.

Obra de tonos inesperados, hasta con secuencias humorísticas, como cuando su padre lo ve bañándose y se asombra de las dotes de su hijo. Mil quinientos años después, Freud crea la terapia sicoanalítica a partir de la tesis de que encerrar en el cajón de la mente sucesos traumáticos, no ventilarlos, engendra golem interiores que hacen doloroso el oficio de vivir. Lenin, prototipo del pragmatismo y el materialismo, aplica la crítica y la autocrítica a la acción, el centralismo democrático.

El debate permite determinar donde se falló, enderezar la marcha, y así construye una brillante maquinaria de poder. Luego desnaturalizan esa práctica y la convertirán en un horror inquisitorial para conseguir autoinculpaciones. En aquel diamante de cinemateca, La misión (1986) de Roland Joffe, un asesino y cazador de esclavos indígenas en el Iguazú, el desalmado capitán Rodrigo Mendoza (De Niro), desgarrado de celos, asesina a su hermano menor porque le quitó su amante.

Desvertebrado por la depresión, yace en un cuartucho durante seis meses, hasta que un cura jesuita lo ayuda a que declare su dolor y se autoimponga penitencia. Ella consistió en arrastrar cerro arriba, atravesar ríos, hasta la misión, un pesado saco de armas. Vuelve con los indígenas, pero esta vez para trabajar con ellos y morir en su defensa cuando los reyes ibéricos y el Vaticano deciden aplastar la Orden.


Los nominados
En las grandes y no tanto, empresas de punta, las directivas discuten exhaustivamente las decisiones, evalúan el entorno con la asistencia de todo tipo de especialistas, los productos que lanzan están precedidos de investigaciones de mercado, publicitarias y los resultados se evalúan cuidadosamente. El liderazgo político moderno en todas las actividades sociales es colegiado, crítico e incluso descentralizado y desconcentrado.

Hay diversos niveles de dirección y competencia en las decisiones. Así los equipos especiales del Estado central se ocupan de las megapolíticas, internacional, seguridad y defensa, aspectos estratégicos, macroeconomía, seguridad social. Los diversos poderes sociales, regionales y locales asumen las decisiones a su escala. Se autogobiernan las comunidades, sin demagogia populista ni irrespetar el Estado de Derecho. Pero de pronto irrumpen los caudillos mesiánicos y egocéntricos.

Ellos son patologías que conducen al fracaso. La incapacidad para criticarse, evaluar, rectificar, ni siquiera en torno a una emergencia sanitaria como el Covid-19, hundió a Trump. En Venezuela el caudillo egocéntrico se hizo modelo a imitar en la política hace ya bastante tiempo y creó una distorsionada escuela que siguen casi en masa los prelíderes subsiguientes. La caída de los partidos tradicionales hizo que surgieran otros que en vez de maquinarias eran nóminas que dependían de esos caudillitos.

Nadie puede llevar la contraria a quien es su jefe político y también patrón. En vez de otros dirigentes a su alrededor, había fámulos, adulantes. Esos prelíderes inmaduros, no acostumbrados al debate, e inhábiles para las ideas, contaban con el ambiente propicio para asordinar sus traspiés. En 2014,16,17, 18, 19 y 20 su terquedad es desgracia que aniquila todo y luego dan bandazo tras bandazo, sin explicarle a sus hinchas que dejan siempre en ridículo hablando al vacío, “entendiéndose”.


“Cerrada la vía electoral”
Se apeló a la ruindad práctica de desacreditar a quienes señalaban fallas y proponían rectificaciones. Así convirtieron el brillante triunfo de 2015 en escombros. Asoman matices de rectificación, pero defectuosos, retorcidos. La autocrítica y pedir perdón son valiosísimos cuando hacemos daño a otros, pero deben ser raizales y verdaderos. Si se derrumba el edificio que he construido mal y arrojo la culpa al interlocutor sin asumir la mía, estoy desnaturalizándola.

Norman Mailer decía, a propósito de Marilyn Monroe, que algunos se acuestan con el Demonio y creen que no les pasará nada. Si pactas con él y por eso sales de la cárcel o te entrega presos políticos y luego te desentiendes, te pasará algo malo. Si sabes que pifiaste al promover violencia, abstención y sanciones económicas, reconoce tu error primero. Así actuarás con honradez y dignidad. Y es patético arrojar al volcán a quien siguió tu prédica, para que pague por los pecados del mundo y los tuyos.

Esos conatos de dirigentes que rodeaban al prelíder, lo llevaron al matadero llamado “está cerrada la vía electoral”. Con limitadas esperanzas espero que el año próximo haya un cambio de paradigma y se vuelva a la gradualidad. Alguien que se puede presumir quién es, se lo confió a Bachelet. Pero nadie puede vivir con los escaparates llenos de cadáveres, luego de haber asesinado las esperanzas. Hay que despejar el ambiente.

@CarlosRaulHer

Encuestas que caminan

Carlos Raúl Hernández

Mucha gente desestima que vivir en paz o en caos, la estabilidad o inestabilidad del orden, es obra de la política. Cuando ese desinterés se torna desprecio, hablamos de anti política. El primer concepto de política lo plasma Platón en la República: el arte de hacer que la polis sea estable con un mínimo o un máximo de normalidad. Es kubernetos, gobernanza, para él a cargo de un grupo de sabios totalitarios que controlan holísticamente a los ciudadanos.

Ya viejo se corrige y expone que el gobierno debe basarse en Leyes (así se llama el libro) y no en decisiones subjetivas, ni siquiera de filósofos. Así se entiende hasta hoy y Hayek lo convirtió en tratado en el siglo XX. Un exagerado dijo que toda la filosofía escrita en veinte siglos no es más que el compendio de notas al pie de página a la obra de Platón. Desde 1989, en Venezuela los partidos, las élites, las generaciones que heredarían el sistema, hicieron ingobernable la que sería su herencia.

Coquetearon con la antipolítica revolucionaria, y el sistema se desplomó y de 1993 en adelante demostraron que es muy eficaz para destruir, pero no sabe poner un bombillo. Lejos de Platón, en el siglo XVI, Maquiavelo elabora una nueva concepción, la matchpolitika. Su observación empírica e histórica, devela la fisiología del poder, su oculto, feo proceso digestivo: conformar una fuerza hegemónica para aplastar cualquier obstáculo, por la violencia o el engaño.

Guerra y política son haz y envés de la espada, y matar y mentir, sus instrumentos de trabajo. Naturalmente, si la monarquía se amaraba en la divinidad de su origen, el Príncipe creó un escándalo hasta hoy. En el siglo XIX se completa el esquema de la política moderna, de la civilización política: la democracia representativa, y desde entonces los revolucionarios desde la máquina del tiempo, hablan de democracia directa, popular, protagónica, retrocediendo a Grecia antigua.

Bestial y humana
Platón y Aristóteles analizaron muy claramente que ese modelo conducía a la anarquía, como ocurrió entonces y ocurre después. Decíamos que en el siglo XIX el sistema actual estaba casi completo con Stuart Mills, Benjamín Constant et.al. Faltaba el voto femenino que se obtuvo paso a paso. Desde entonces la acción política se produce en el marco constitucional democrático, pero combinado con elementos esenciales de los anteriores esquemas.

Incorpora la gobernabilidad de Platón, pero cambia el medio, de autoritario, controlista, a democrático. La matchpoltika maquiavélica se mantiene sotto voce, en acciones oscuras, juego de espías, gastos secretos para comprar funcionarios de otros países. La diferencia, es que los gobernantes ahora lo hacen discretamente con la velada aquiescencia del sistema político. Vivir en democracia tiene enemigos y también costos. A casi todo el mundo le gusta el chorizo, pero no quiere saber de qué está hecho.


Se practica en todos los países democráticos, pero en simulación institucional. EEUU espiaba a Merkel, nada menos que a uno de sus principales aliados. Japón lo hizo con EEUU, pero pobre de aquel que se deja descubrir. La sociedad moderna requiere la coordinación complejísima de dominios diversos. La división del poder en instituciones, partidos, gremios, sindicatos, medios de comunicación, iglesias, marco para el progreso, la libertad y el bienestar.

Con mi arte tengo
La política hoy debe mantener consenso básico sobre las reglas de juego entre factores de poder en relaciones contradictorias. No se trata de aplastar grupos y favorecer a otros sino permitir que convivan en la constitución y la ley. Es entonces platónica, maquiavélica y stuart-millseana al mismo tiempo. Pero con un componente acentuado por la hipercomunicación: inventar la realidad. Es casi vulgar el término matriz de opinión, ideas fuerza esparcidas por grupos políticos y culturales.

Se posesionan de la opinión pública más allá de ser ciertas o falsas (fake news, pos verdades). Así Joe Biden es comunista y protege un “Estado profundo” de perversidad institucional. Hillary Clinton regenta una red de pedofilia y en EEUU, empresa ligada a Venezuela produjo un fraude electoral. Biden no ganó, sino que “la gente votó contra Trump”, pese a que fanatizó la mitad del electorado Hay una alianza entre Bill Gates y el comunismo mundial contra EEUU.

Aquí las tenemos frescas. Aún se desbarra del “puntofijismo”, la única etapa civilizada y de paz que vivió la república e inventan que los gobiernos asesinaron a tres mil personas cuando la guerrilla. Votan aquí los “tarifados”, dicho por quienes reciben públicamente cientos de millones de dólares, y quienes se oponen al gobierno, son “disociados”. Pre-líderes tornan encuestas que caminan, aunque la opinión mayoritaria puede ser muchas veces el adversario a derrotar, como dice Mibelys Acevedo.

El liderazgo consiste en convencer y dirigir las sociedades, no recibir órdenes de las masas como hace el populismo. Muchos disparates tienen acogida popular, francachelas, reparto, salariazo, castigo a “los que más tienen”, e incluso dejará amorosa huella, como vivimos aquí intensamente. Luego cuesta mucho salir de los socavones. Por eso el arte de gobernar una sociedad problemática y compleja, es una de las bellas artes. Un reto a la inteligencia.

@CarlosRaulHer

La miss universo de la acción

Carlos Raúl Hernández

La voluntad conjuga razón y pasión, hace a los hombres cambiar sus vidas, y dominar la naturaleza para ponerla a su servicio, según Schopenhauer. La voluntad hizo que el homo sapiens saliera de las cuevas a posesionarse del planeta, viva hoy en rascacielos y lance misiones a Marte. Pero la política es la emperatriz de la voluntad, la negación de los determinismos que nos conciben papagayos de fuerzas ciegas sobre las que no tenemos incidencia.

En la Edad Media éramos esclavos del designio divino, y en la modernidad el nuevo amo son las leyes de la naturaleza. En desmedro de los determinismos, podemos volar derrotando la gravedad y alguien caminó por un cable entre las fenecidas torres del World Trade Center. Las condiciones son meros obstáculos a dominar para existir. Hace años, la esposa de un amigo dio a luz un niño que al nacer enfermó gravemente.

Lo acompañaba en la clínica y ante mis insustanciales palabras de aliento, muy triste me dijo “hermano: él da la batalla contra la primera prueba que le pone el mundo. Yo lo espero”. La enorme influencia del marxismo en la cultura (de cada diez términos políticos, siete provienen de él) nos grabó la ficción de Marx de que somos “reflejo” de las condiciones materiales, especialmente económicas, las relaciones sociales de producción.

Esa es una puerilidad mecanicista de la era del positivismo que impide comprender la condición humana. Funda una nueva teleología. El destino está escrito y el socialismo y el comunismo son etapas necesarias, naturales, inevitables, el final da la evolución social, por lo que Popper se pregunta con candidez “¿será necesario hacer partidos políticos para que llegue la primavera?”. La voluntad no es voluntarismo, repetir acciones vacías como una máquina dañada, según a veces se entiende.


Lo imposible es lo necesario
Si queremos algo, la voluntad nos hace buscarlo con pasión y razón, decisión e inteligencia, y lo obtendremos conforme nuestra capacidad de entender lo real, y por sobre los que se nos oponen. Que los rusos juegan no es un chiste, sino verdad esencial en un mundo contradictorio. Napoleón destruido y prisionero, se fugó de la isla de Elba, invadió Francia con treinta soldados, y en tres meses estaba de nuevo al mando (nunca pidió condiciones).

Colón tampoco las exigió para asaltar el Mar de las Tinieblas, sino con inmenso coraje, sabiduría de cartógrafo y navegante, se lanza a una empresa “suicida”. Leónidas, con trescientos hombres, bloqueó la estrecha garganta de las Termópilas y el paso a tres cientos mil persas, para dar tiempo a que los griegos se reorganizaron y detuvieran la invasión.

Lenin era un cadáver político en abril de 1917 (“pobre Lenin. Iré a visitarlo” dijo el presidente Kerensky), seis meses después, era el nuevo zar de Rusia. Perón estaba preso el 17 de octubre y el 18 era el jefe virtual de Argentina, gracias a que Evita no se consoló con lamentarse, e hizo lo necesario para lo imposible: que las masas lo liberaran.

Muchos tratadistas subestiman que en la política la esencia es la acción y no las condiciones. Describen los fenómenos como si estos ocurren, sin ver que lo fundamental es que ocurren porque los protagonistas los hacen. Vivimos en sociedades estables, funcionales, pacíficas y eso lo damos por normal, igual que al despertar no preguntamos si el piso estará ahí.


Los que gobiernan
La política mantiene (o destruye) la cohesión social, porque contrarresta (o estimula) las fuerzas entrópicas, desorganizadoras, consustanciales a los sistemas. Las ciudades tienden a producir basura, y gobernarlas significa contrarrestar esa tendencia. Las sociedades no se desestabilizan, sino que las desestabilizan los actores. Gran parte de la sociedad no entiende, no se da cuenta o desconoce esa función de la política.

Por eso es imperativo categórico kantiano: si el gobierno es caos, que la oposición sea el orden. Aparecen antipolíticos, que irrumpen desde otros oficios, y hacen política denigrando de la política. Son antisistema, rompen el consenso básico de las instituciones y la cohesión social. Encarnan fracciones de las clases medias ilustradas, poseedoras de la razón técnica, los conocimientos profesionales, y desprecian ese oficio porque no se aprende en academias.

Muchos premios nobel viven en EEUU, pero su presidente fue un gañán adorado por media ciudadanía. El neurocirujano tiene en su bisturí una vida, pero quien gobierna hace o evita la guerra. Un brillante biólogo Ph. D. subestimó la política en un debate con un ejemplo nacional corriente. Alguien le respondió que la academia es invalorable capital social, pero que los presidentes, malos o buenos, de todos los físicos, biólogos, neurocirujanos y demás, se hacían en la política.

Platón en su madurez abandonó la utopía del gobernante sabio que él mismo había creado, por el gobierno de las leyes. Quien dirige debe saber específicamente de política, o sea conducir, conciliar, trazar estrategias y metas viables, y rodearse de quienes complementen su normal falta de sapiencia en diversas ramas. Dirigir no es saberlo todo, ser un erudito, sino contrarrestar la entropía del sistema. Los antipolíticos suelen ser más bien saltapericos que queman al público.

@CarlosRaúlHer

Catarsis en castellano

Carlos Raúl Hernández

Movimientos muy diversos definidos populistas, desde Getulio Vargas y Perón, signaron medio siglo de historia de Brasil y Argentina, y en latinoamericana, incluso a fuerzas que no lo fueron. En ambos países hay todavía partidos herederos de esos caudillos, y en el segundo, hoy gobiernan. La crítica original al populismo, desde los años 40, surgió de los comunistas, que nunca superaron el trauma de ser pequeñas células atropelladas por monumentales movimientos.

Rezumaban admiración y envidia desde sus cápsulas porque en las calles millones aclamaban a Vargas y Perón. Este insurge en 1946 por la incapacidad de los gobiernos militares para crear instituciones modernas, en una sociedad ya modernizada por la industrialización. Clases medias y masas de trabajadores que querían ascenso social, enclaustradas en un régimen político tradicional y opresivo. Se requerían aperturas que los militares no sabían ni querían dar. Muy parecido en el gigantesco Brasil.

Las jergas comunistas, anarquistas o trotskistas, eran sánscrito, remotas para “el pueblo”. Hablaban de los éxitos de la industrialización en la URSS, su producción de trigo, las persecuciones a los trotskistas, el heroísmo de las brigadas internacionales en España y los crímenes de Stalin. No sabían hablar con millones de campesinos violentamente urbanizados.

Los marxistas despreciaban al populismo porque no quería acabar la sociedad de clases, ni construir un estado socialista proletario, y creaban un desorden de estamentos, de grupos plutocráticos contra otros, e irresponsables regalos a los sectores populares a costillas de los productores. El populismo no es de izquierda, ni de derecha ni de centro, sino todo al mismo tiempo o conforme a la ocasión.


Setenta años no es nada
Perón fue y vino de cripto nazi, admirador de Hitler y Mussolini, a la izquierda anti imperialista. Dentro de partido justicialista convivían cómodamente la guerrilla marxista de los Montoneros, con la Triple A, terrorismo de derecha. Hay dos fases del populismo que en el caso argentino se juntan. Una es su acción política plebeya, demagógica (“mis cabecitas negras” decía Evita, “mis descamisados”, o “mañana no se trabaja: es día de san Perón”).

Etapa de de conflictos y odios entre todos los grupos, hacia el sistema, y oferente de reivindicaciones a “los pobres”. Perón posaba contra las naciones poderosas, y ellas contra él, pero las abastecía y ellas lo financiaban. Otra fase es la acción de gobierno, un distributivismo inconsciente e irresponsable de la riqueza, que conduce a la quiebra, la desestabilización y el caos. Al arribo de Perón al poder, Argentina era la segunda potencia económica del mundo.

Frente a Europa hambrienta, derruida después de la Segunda Guerra, Argentina era el primer suministrador global de alimentos y Buenos Aires tenía poco que envidiar a París. Luego de los nueve años de peronismo, devino un país en antidesarrollo tercermundista más, que después de setenta años profundiza. En 1954, ante la confesión de que “solo no podía”, Vargas se pega un tiro en un programa radial, gesto que lo honra, pero hundió más al Brasil.


Vinieron turbulencias y golpes militares hasta que llegó del “neoliberal” marxista, Fernando H. Cardoso. Al lulismo, después de una gestión brillante, se lo traga la corrupción y casi destruye los avances del país. Durante los 90 surgió el “neopopulismo” y su versión más pobre diabla en Venezuela. La demencial teoría de Giordani se propuso destruir a los productores, porque eran “oligarcas, escuálidos”, y convenía que los pobres lo fueran para tenerles cuerda corta.

El peor de los mundos
La catarata de petrodólares permitió la satánica sustitución de importaciones al revés: Betancourt cambió la importación por la producción local, ahora liquidaron la producción local por importaciones. Al pasar la oleada petrolera, hoy no hay bienes porque se destruyó el aparato productivo, y tampoco divisas para traerlos de fuera, una amenaza social que apunta a Maduro, quien se sostiene en el poder por su terquedad y resistencia.


Y al inconcebible, legendario, inenarrable venadismo de sus opositores. Giordani y su jefe pusieron la sociedad de mayor ingreso per cápita en la región, a la par de Haití. Otros países que cayeron en garras del neopopulismo, por no tener dupla equivalente, estimularon la producción y el empresariado, aunque lo derrotaron políticamente.


Muchos de los arrimados a la demencia colectivista en Venezuela, luego de su fracaso buscaron un premio de consolación, un justificativo de su error: “por lo menos hicieron sentir protagonista al pueblo” cosa que se convierte en una carcajada del Jocker cuando familias enteras protagonizan la ingesta de basura. Pero lo de las bondades protagónicas no es ocurrencia de los pobres pobretólogos locales.

Viene de una indigestión, un libelo insustancial, pedante, frívolo, descerebrado de nombre La razón populista, de Ernesto Laclau. Es una catarsis que solo ve las apariencias y ni un perejil de contenido. Un culto a la forma, la simulación, el callejerismo político sugerido. Un trabajo escrito desde las cavernas de Platón que solo ve sombras y cree que son el mundo (A pesar de que se usa elegante, catarsis en griego significa diarrea)

@CarlosRaulHer

La sensualidad de la muerte

Carlos Raúl Hernández

En 1931 triunfa el bloque de stalinistas, trotskistas, anarquistas, republicanos en las elecciones municipales españolas. El rey huye despavorido y deja el país en una espantosa oleada de violencia fratricida, comparable con la guerra de secesión en EEUU. Los expertos afirman que las guerras civiles son más crueles que entre naciones, porque se desbordan odios de regiones, partidos, vecinos y hasta familias, mientras las otras son impersonales.

El gobierno de España hace poco exhumó a Franco del Valle de los caídos y llamó a hacer lo mismo con los desmanes del franquismo, lo que llena el espacio de fantasmas y corren el riesgo de enamorarse de ellos. En Montevideo, cuenta Victor Cadet el 13/11 pasado, armaron un “acto de repudio” contra el semanario La mañana, por describir miserias del partido comunista en la guerra española, en disenso de elogios a su heroísmo.

Savater escribió no hace mucho que dejaran quietos a los abuelos, porque buscando conseguirían torturadores y asesinos. España en ese período se dividió en manadas de fieras que competían en sadismo y crueldad, seducidas por el olor a sangre y muerte. El reportaje de La mañana se basa en el gran libro Tiempos modernos de Paul Johnson, de los historiadores más sobrios del siglo XX. Las ideologías duras son enfermedades del pensamiento.


Gente de buena fe las contrae y pasa a justificar barbaries a nombre de supuestas causas sociales o nacionales. Si los israelíes matan en Palestina, se oyen los gritos del silencio de los afines y el estruendo de los anti sionistas. Si se cuestionan los horrores musulmanes en Francia, es islamofobia. Quien censura el intento de Trump para torcer las elecciones es comunista y pedófilo. Si se dice lo mismo sobre Morales, desprecias a los indígenas. Fanátismo.

Amoralidad del juicio
Las ideologías duras conducen a la amoralidad del juicio, al que Kant prescribe des relativizar, y proceder como si cada acto fuera a convertirse en ley universal. Se llamaban republicanos, pero no querían una república, sino una dictadura soviética. La Comintern de Stalin los controlaba, salvo a la disidencia trotskista y anarquista que aplastará, y aún si Franco no entra en escena en julio del 36, la guerra ya desgarraba la izquierda. Así España vivió dos guerras civiles al tiempo.

Comienza con terrorismo, no anticlerical como sería si se dirigiera solo contra las autoridades episcopales, sino anticristiano, porque persigue la fe. Expulsan obispos, queman iglesias y conventos, pero también asesinan masas de simples creyentes. En tres años liquidan más de 8000 entre obispos (doce), sacerdotes, seminaristas y monjas. Aunque en 1933 gana Alejandro Lerroux, un moderado, gracias al voto femenino, ya el Estado no controlaba nada. Era una bolsa vacía.

Las FF. AA se desmarcaban del caos republicano y los partidos en armas ejercían la soberanía territorial en vez del gobierno. Ignoran a las autoridades electas y llaman a la huelga general en Madrid, Barcelona, el país vasco, y Cataluña se independiza. En Asturias, los consejos obreros toman los cuarteles de la guardia civil, las minas, hacen estallar la Catedral de Oviedo y destruyen la ciudad.

Aun antes del golpe, el ejército tiene que ocuparla para desarmar a los trabajadores y frenar la matanza entre civiles. La soberanía, el poder real lo ejercían las “chekas” para llamarlas en ruso, brigadas armadas con cárceles propias sin control de nadie, donde torturaban trotskystas, franquistas, católicos. Se llamaban Leones Rojos, Linces de la república, Espartacos, Furias. Quien entraba a una de ellas, no salía vivo. “¡Cuídate España de tu propia España!”.

No porque hablaron mal de él
En Cataluña los comunistas aplastan a los anarquistas y al POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y es inmortal el heroísmo del líder trotkysta Andrés Nin. Lo despellejaron vivo, no solo hablando mal de él, sino literalmente, y no delató a sus compañeros. Lo confiesa el camarada Orlov, su torturador, quien desertó y se asiló en Occidente, cuando Stalin lo mando a liquidar por lo que sabía. En sus territorios controlados, el franquismo a su vez ejercía una dictadura militar terrorista que nada envidiaba a Stalin.

Ilegalizados los partidos, incluso los de derecha, todo aquel conocido por remotamente próximo a comunista, socialista, sindicalista o liberal, si tenía suerte sería fusilado o encarcelado. Testimonios republicanos hablan de que los prisioneros cavaban sus propias tumbas, en las que después podían enterrarlos vivos. Estaba prohibido el tránsito interurbano en vehículo o en tren. En el carnaval de sangre asesinaron al poeta más importante de la época, García Lorca, quien no tenía nada que ver con la política.

En prisión fallece Miguel Hernández. J.M Gironella escribió que el balance es de un millón de muertos entre los dos bandos, pero un historiador más moderado, Hugh Thomas, calcula 600 mil. Hoy intelectuales y comentaristas hablan de episodios tan tenebrosos con el fanatismo y la frivolidad de los hinchas del Real Madrid y el Barcelona, o en casos más tontos, de buenos contra malos. Deberían dejar en paz los huesos en los cementerios.

@CarlosRaulHer

La bella y la bestia

Carlos Raúl Hernández

Freud replanteó al final de su vida la teoría del inconsciente o Ello, que al comienzo creía campo de batalla de dos fuerzas opuestas y endógenas: Eros y Tánatos, creación y destrucción, amor y violencia. En Malestar en la cultura, concluye que en el Ello no hay dos, sino una sola energía, Eros, la fuerza vital, que reacciona conforme a la adversidad del entorno. El ser humano lucha para calmar necesidades, hambre, sed, sexo, cubrirse del frío, pero la escasez, el principio de la realidad pone límites.

No tenemos todo lo que ansiamos, la realidad reprime al Eros, al placer, pues si tomáramos lo que se nos ocurre, sería la ley de la selva. La sociedad no es naturaleza, no están disponibles todas las cosas, los bienes ni los cuerpos, ni somos lobos para saciar pulsiones in situ. La cultura nos enseña a controlarnos, auto reprimirnos, que existen momentos y lugares para la satisfacción, pero también lo inalcanzable, y que se castiga invadir el fuero de los otros.

La realidad produce frustración, neurosis y descubrimos que las uvas están verdes. Para la aporía utópico nihilista de Michel Foucault y otros ideólogos, la sociedad es malvada, castigadora, impide la felicidad. Su antropología es una nostalgia por los neandertales que de un leñazo en la cabeza de la hembra y resolvían indisposiciones al acto sexual. Miles de años de pugna, de una relación contradictoria entre cultura y sociedad, instituciones y biología y convivimos a la sombra de la ley, la sanción por irrespetarla, y de Dios.

Bajo su amparo, la sociedad conquistó los más altos niveles de riqueza y libertad. Pese a Foucault, los que arrasaron con los tótem y tabú, ley y propiedad, vigilar y castigar, se sumieron en entropía, barbarie, miseria y tiranía hasta que regresó el orden social. Pero este es tan frágil, que basta que parpadeen las barreras represivas por catástrofes o tumultos, para que regresen el pillaje, la violencia y la barbarie.

Bestias populares
EEUU evidenció que la sociedad más libre podía contagiarse desde el poder, no solo de Covid-19, sino de irracionalidad. Cerca de la mitad de la ciudadanía contrajo calumnia, arbitrariedad, fanatismo, insulto, abuso de poder, rápidamente los vio normales, arquetipos de conducta. Los grupos terroristas que irrumpieron contra Bill Clinton, aquella Milicia de Michigan, los que detonaron el edificio de Oklahoma City, o Unabomber, volvieron ahora con Attack y sicópatas uniformados que acosan gobernaciones, con el apoyo ostensible de Trump.

¿Cómo y por qué personas apacibles, con vidas organizadas, devienen fieras a la prédica de demagogos populistas y feroces? ¿Por qué hubo simpatía por Hitler, Mussolini, Perón, Fidel y por caudillos del presente? Muchas veces he citado a Isaiah Berlin: las sociedades democráticas se arrodillan frente a los hombres fuertes, y las instituciones protectoras se desnudan ante el violador.

Trump lo hizo y no metafóricamente, hasta toparse con el bofetón de la bella Alicia Machado y luego con Biden y Kamala. La explicación psiquiátrica la pediría a Alirio Pérez Lo Presti, pero en la historia, que la bestialidad se convierta en poder de masas es frecuente, frente a un poderoso y sin escrúpulos. Pesadillas manchan el pasado, la inquisición, el terror revolucionario, el stalinismo, el nacionalsocialismo, el castrismo, el videlismo.

Inquirimos sobre qué explica el apoyo colectivo a esos horrores, que creemos irrepetibles, pero que siempre están por repetirse. Gente normal, parte de 47 millones que votaron por Trump, difundieron que Hillary Clinton y Biden manejan una red pedófila junto, son comunistas y eliminarán Acción de Gracias y la Navidad. La pesadilla no está enterrada. De cualquiera emerge un energúmeno, pero también quien menos esperamos puede ser generoso e incluso heroico.

Un tiburón enganchaste
Si la egolatría, el desprecio por el otro y los instintos predominan sobre el superego, los valores, tendremos un maltratador, una bestia social. Shakespeare, el verdadero creador de sicoanálisis, en La violación de Lucrecia describe la fisiología de su mente en el poema que recrea una leyenda de por qué cae la monarquía romana. Tarquino hijo del rey, se encapricha con Lucrecia, la bella esposa de Colatino, un importante oficiales del ejército, quien estaba en batalla.

Frío, sin clemencia, “con el pecho maluco”, premedita la emboscada pese al terrible daño a sus amigos. Evalúa el escándalo en la nobleza, la humillación de Colatino en el ejército, pero el hijo del gran Tarquino el Soberbio no se arredra y va a la casa de Colatino. Shakespeare se complace, como siempre, en describir el mal en la fisiología de la mente criminal. Estaba decidido, destruiría vidas, pero al final unos ganan y otros pierden.

La violó a punta de espada, Lucrecia se suicida luego de contar a su marido su desgracia. Según la leyenda, eso desencadenó la caída de la tiranía y nace la república romana. La prédica corruptora desde la cúpula afectó a la sociedad norteamericana, pero lo más importante: ella misma expulsó el virus y rápido recuperará la salud para bien del mundo.
@CarlosRaulHer

Rápido y curioso

Carlos Raúl Hernández

Según García Bacca, todos sabemos lo-que-es el vino, lo distinguimos del agua, tenemos noción, aunque no sepamos qué-es el vino, su composición química, peso molecular (150), definición científica (ácido dihidroxibutanodioico), ni podamos escribir su fórmula (C4H606) sin Wikipedia. Hablamos con nociones, pero la teoría está obligada a conceptos, que chocan con lo que la gente piensa.

Es muy difícil que un taxista quiera enseñar al médico como se hace cirugía del cerebro, pero Churchill cuenta que uno le explicó qué hacer para ganar la guerra. Todos asumen que saben de política y odian a quien difiere de sus criterios. Entendemos la noción pueblo, pero usada por Hitler y Perón designaban entes muy distintos, aunque ambos la usaban para excluir. Igual Chávez lo distinguía de “los escuálidos”, la oligarquía.

Para Agustín, el pueblo eran “los más”, “los simples”, un indeterminado, y según Rousseau, “la voluntad general”, un criterio cualitativo abstracto, distinto de la mayoría. El marxismo tomó esa idea y los intereses de la sociedad los representa el proletariado, un grupo cualitativamente superior más allá de su número. En Grecia antigua las mujeres, los esclavos y los pobres no eran parte del pueblo.

Los censitaristas y capacitaristas, dicen que solo los propietarios o ilustrados deben elegir y son el pueblo. Pese a tal enredijo mayéutico, “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” es el referente del gobierno democrático, una categoría ético-filosófica que basa su legitimidad (obligación de acatar) e indica que su origen es consensual y no de facto.

Trick o treath
Es falso que “el pueblo” gobierne o que pueda gobernar la nación. Lo hacen los cuerpos representativos del Estado y las comunidades pueden ejercerlo localmente. Los demagogos falsean la realidad cuando pretenden que cinco o diez mil personas en asamblea o turba, son “el pueblo”. Medio millón en la Av. Bolívar de Caracas o en la Alameda de Santiago pueden decretar la pena de muerte y eso no tiene valor si la ley no la establece. La soberanía se materializa en la constitución.

Esos quinientos mil ni nadie están por encima de ella. En el siglo XVIII los filósofos dieron al pueblo la condición de soberano, la nación de los franceses, constituyente de todo, madre del destino político. Pero como no hay por donde agarrar un ente tan inmenso y abstracto y lo que se materializa en el mundo son partes del pueblo, la teoría democrática lo transforma en la ciudadanía, personas con derechos y deberes, cuyo rostro político es el electorado.

No es la omnipotente soberanía, el huracán de la Historia, ni la materialización del espíritu absoluto hegeliano, ni el crimen que ahogaba a Robespierre con la sangre de Dantón. No. El electorado es un cuerpo político sometido a las leyes, gente que se inscribe en un registro, debe hacer cola para votar, ser mayor de edad, presentar su cédula de identidad, portarse ordenadamente en el proceso y no alterar la tranquilidad del recinto. Si no está en lista, no vota.

Reciente fraude revolucionario es un parapeto llamado “constituyente originaria”, para liquidar las bases del Estado Derecho y rehacerlas a volonté, como lo estableció aquí la Dra. Supraconstitucionalidad. Trick o treath, los 160 sujetos se convierten en el inaprehensible pueblo para cambiar el poder, la vida, la propiedad, el pensamiento, la educación, las relaciones familiares.

El suplente de Dios
Esos 160 señores declararon una vez en Venezuela, en un delirio robespiereano, que “por encima de ellos solo el pueblo y Dios”, dos personas que no asisten a sus curules, pero que ellos suplirían diligentemente. Chile es, sin discusión racional, el país que logró victorias más brillantes contra la pobreza en Latinoamérica, que lo emparentan con los desarrollados, mientras los socialismos fueron un degredo. Y decidieron desacreditar a Chile.

El año pasado hubo motines de niños malcriados, pirómanos destructores, insatisfechos sexuales, con reclamos surrealistas y excentricidades, consabidas consignas “anticapitalistas”, contra el “neoliberalismo”, y los ideólogos vieron entre las llamas, no turbas ni grupúsculos, sino el rostro del pueblo. Convocan una “constituyente”, engendro incapaz de resolver ningún problema, pero sí de crearlos todos. Como un pique urbano en Rápido y furioso: inútil y temerario.

Operación de alto riesgo si el vandalismo del año pasado decide en la “constituyente” y un paso incierto porque anuncian plebiscitar el proyecto luego de aprobarlo la futura asamblea. En primer lugar, porque el conocimiento y la experiencia indican que si se somete a votación los derechos fundamentales, podrían desaprobarlos (en varios países la sodomía es delito penal). Las constituciones estables deben ser de consenso, aprobadas por minorías y mayorías, y no por mayoría.


Dos grandes, la norteamericana y la venezolana de 1961, se sancionaron por un complejo mecanismo del Congreso, las legislaturas regionales y los concejos municipales, que imponía dos tercios de cada cuerpo para la aprobación. Luego vino el populismo. Solo me tranquiliza sobre Chile que un par de amigos inteligentes confían que habrá sensatez.

@CarlosRaulHer

¿Golpe de Estado en EEUU?

Carlos Raúl Hernández

Franklin Delano Roosevelt derrotó al Presidente republicano Howard Hoover en noviembre de 1932 de manera aplastante, en medio de terribles secuelas de la gran depresión de 1929 en la sociedad norteamericana y el mundo entero: miseria, desesperanza y escepticismo sobre la democracia y sobre la misma civilización. Las vanguardias europeas declaran indigno el arte en una sociedad tan monstruosa e irracional, que simbolizan en la batalla de Verdún.

Esa triza del mundo que retrata el cubismo, rechazan dadaísmo y surrealismo, y evaden abstraccionistas, veía el final de los valores de occidente. Caen los viejos imperios y están en vilo las instituciones demo liberales ante los movimientos totalitarios. La hora de los duros: Stalin y los bolcheviques, Mussolini y el fascismo, Hitler y los nazis. Roosevelt era también un duro pese a ser demócrata y amable.

El Presidente de la Corte Suprema de Justicia lo definió como “un carácter de primera con talento de segunda”. La fortaleza de ese carácter, su antipatía por las grandes corporaciones, y la contundencia de su victoria, crisparon el ambiente político y comenzaron complots e invocaciones a la fuerza para detenerlo, pero también para apoyarlo, riesgo a la cohesión social.

El partido Demócrata, con mayoría en ambas cámaras, antes de la toma de posesión introdujo en la de representantes un proyecto de ley de poderes especiales –nunca aprobado- para darle autonomía al Presidente en las decisiones económicas. Se esperaba que asumiría la dictadura, pero no fue así. Su programa, el New Deal, cuajado de populismo, se adaptó a la constitución. (Sutilmente Eleanor los llamó “momentos aterradores”).
Conspiración de los negocios
Fue un populista democrático, una concepción desastrosa, pero en los cauces constitucionales, y desoyó la prédica golpista de medios de comunicación e intelectuales. Para liderizar la conspiración, los que temían a Roosevelt hicieron contacto con el general marine Smedley Butler, el oficial más condecorado y de mayor prestigio de EEUU.

Pero él los denunció ante una comisión del congreso, en un lenguaje muy antisistema. Se conoce así la bussines plot, la conspiración de los ricos. Sus convocantes eran Gerald Mac Guire de Wall Street, y Sterling Clark jefe de la Singer Corporation. El general William Doyle movilizaría la Legión Americana, una prestigiosa organización de militares retirados. Supuestamente estarían involucrados DuPont, J.P. Morgan, Mellon Associates, U.S Stell, Sun Oil, G.M, Stándar Oil, Goodyear y Rockfeller Asociates.

Un año antes, el presidente de Chevrolet, William Knudsen, donó 10.000 dólares a Hitler y regresó diciendo que Alemania era un milagro del nazismo. Según el plan, Butler encabezaría una marcha de medio millón de veteranos de guerra armados, sobre la Casa Blanca. Aplicarían el modelo bolchevique de tomar la ciudad y así derrocar al Presidente. Fiorello LaGuardia, alcalde de Nueva York, bajó la presión de la denuncia, al llamarla “conspiración de coctel” por no haber ninguna prueba.
En esos días un italiano “que odiaba a los políticos”, disparó contra Roosevelt, pero una mujer lo golpeó con el bolso y desvió el tiro, que mató al alcalde de Chicago, sentado al lado del destinatario. La mayoría legislativa, permitió al gobierno aplicar sus políticas, básicamente creación de empleo improductivo gubernamental y subsidios.

Cabezas blancas y duras
Las piñatas populistas, a plazo inmediato alegran a la gente y crean mejoría simulada, pero rápido se desploman en problemas peores, de los que a Roosevelt libró la segunda guerra. Los nueve miembros de la Corte Suprema son vitalicios y entonces había una mayoría estrictamente apegada a la constitución, sin concesiones sobre la creatividad del ejecutivo. Eso llevó a un conflicto de poderes y al conato de golpe de Estado que no se materializó.
El poder ejecutivo presenta el proyecto de Ley de reforma de procedimientos judiciales, ridiculizado como “ley de empaquetamiento de jueces” que lo autorizaría a nombrar un magistrado por cada uno que cumpliera edad de jubilación (¿?) y no lo hiciera. La justicia, según Roosevelt, “no debían administrarla nueve ancianos”. Eso creo una grave tensión entre los poderes, pero al final el gobierno no pudo salirse con la suya.
Los jueces se mantuvieron firmes en que declararían la ley inconstitucional. La constitución norteamericana es un milagro de ingeniería política que le permitió a un grupo de colonias convertirse en país y luego apoderarse de gran parte del norte del continente, para llegar a ser la principal potencia del mundo. No hubo en su dominio golpe de Estado ni revoluciones durante los siglos XX y XXI, a diferencia del resto del planeta.

Pero en este período presidencial hemos visto peligros alarmantes para la democracia. Cuestionar posibles resultados o el voto por correo, denunciar que las instituciones y los partidos están podridos, denigrar del liderazgo son peligrosas pulsiones revolucionarias. Calles tomadas por paramilitares que amenazan asaltar una gobernación y que existan grupos terroristas como Attack, son aberraciones tercermundistas.

@CarlosRaulHer